La confianza económica del consumidor cae tras las elecciones
Cierra el primer trimestre del año con un retroceso de 15 puntos, situándose en los 92,6.
j. m. camarero | madrid
La sensación de tranquilidad económica que tenían los ciudadanos ha pasado de encontrarse en el mejor momento de toda la crisis a situarse en el mismo nivel que tenía a finales de 2014. El Índice de Confianza del Consumidor -el indicador que utiliza el CIS para cuantificar la percepción actual y las expectativas futuras de los hogares- ha cerrado el primer trimestre del año con un retroceso de 15 puntos, hasta los 92,6, frente a los 107,4 registrados en diciembre.
El desplome discurre en paralelo casi de forma milimétrica a la situación de inestabilidad política que vive el país por la falta de formación de un nuevo Gobierno y la posibilidad de que puedan convocarse nuevas elecciones: en enero cayó hasta los 99,1 puntos; en febrero, a los 95,2 y en marzo ha cerrado con la peor referencia desde hace 14 meses.
La tendencia es negativa se mire por donde se mire. Si se toman como referencia los datos de hace un año, el retroceso de la confianza de los hogares es de 7,8 puntos, con pérdidas «muy superiores», según indica el CIS, en el caso del termómetro de las expectativas futuras -desciende en más de 14 puntos-, frente al «ligero retroceso» en el caso de la valoración actual, que cae 1,5 puntos. También la evolución trimestral muestra síntomas de agotamiento, con una pérdida del 8% con respecto al último trimestre del año pasado. Y si se compara con los datos de los tres primeros meses de 2015, el descenso es superior al 4%.
La sensación de los ciudadanos es tan pesimista en cuanto al momento que están viviendo actualmente como la incertidumbre de cara al futuro. El índice de valoración de la situación actual ha caído hasta los 85,6 puntos, sobre todo porque la evolución económica es «notablemente negativa», según el CIS, con una pérdida de 5,4%. Tampoco es halagüeño el futuro laboral, porque la percepción sobre el mercado de trabajo ha caído en 3,6 puntos. Sólo la valoración de la situación de los hogares vuelve a aparecer como el componente más positivo, con un avance de 2,6 puntos.
En cuanto a las expectativas, el termómetro avanza una evolución muy desfavorable. En el último año, las buenas previsiones sobre la situación por la que atraviesa el país se han recortado en más de 19 puntos; las relacionadas con el mercado de trabajo, en 20; y las de los propios hogares en apenas 3,1 puntos.
El Índice de Confianza del Consumidor rozó su mínimo histórico en el año 2012, cuando se situó por debajo de los 25 puntos, en medio de la segunda recesión que vivió España hace cuatro años. Desde entonces había mejorado, con algunos baches en el camino, hasta el último tramo del año pasado.
Esta sensación de incertidumbre tiene su reflejo en el día a día de las familias y su estabilidad. El 39,9% de los hogares admiten que sus ingresos no les permiten llegar a final de mes. Se trata de la cifra más baja de los cinco últimos años, en los que este registro ha superado ampliamente el 40% de la población, Otro 10,5% en esa tesitura ha tenido que utilizar parte de sus ahorros para cuadrar las cuentas mensuales; y a un 7,6% les resulta tan complicado que han tenido que asumir deudas. Sólo un 4,4% de los españoles ahorran «bastante dinero» cada mes.
Además, el 24,5% de los ciudadanos creen que la situación económica es peor que la de hace seis meses, frente al 12,5% que opinan lo contrario.