Bruselas utilizará la multa como medida de presión hacia España
Todo dependerá de lo que haga el futuro Gobierno que salga de las urnas el próximo 26-J.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. BART MAAT
A. Lorente | Bruselas
España vuelve a sonar con renovada fuerza en Bruselas y no especialmente para bien. La economía sigue siendo el talón de Aquiles de la cuarta potencia del euro y el déficit, la peor de las pesadillas. Tanto, que el país podría convertirse en el primer país comunitario en ser sancionado por incumplir los objetivos acordados en 2015 dentro del marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (3% de déficit y 60% de deuda pública).
Mariano Rajoy, contra pronóstico, logró la semana pasada superar el primer ‘match ball’ por el indulto de Jean-Claude Juncker y retrasar la decisión a «principios de julio». Será entonces, pasado el 26-J, cuando la Comisión decida si abrir o no el histórico proceso sancionador. Para entonces, seguirá sin haber Ejecutivo, pero el mensaje seguirá siendo el mismo. O cumples o cumples. El aliento de Bruselas estará ahí y no habrá hay escapatoria, gobierno Rajoy, Sánchez, Iglesias o Rivera.
La multa, ‘grosso modo’, se debe a que Rajoy recortó, sí, pero no tanto como debía y se gastó unos 9.000 millones más de lo pactado. Se cerró en el 5,1% del PIB cuando la meta era el 4,2%. Un mundo. Que si las comunidades autónomas, que si el agujero de las pensiones, que si la bajada de impuestos… Desde un punto de vista técnico, no hay más salida posible que declarar que no se tomaron «medidas efectivas» y por ende, comenzar el mecanismo que podría acabar casi con seguridad en una sanción de hasta el 0,2% del PIB (unos 2.000 millones). Esto es lo que iba a concluir el pasado miércoles el Colegio de Comisarios y lo que al final se aplazó a julio ya que «las circunstancias políticas no eran las más apropiadas». Rajoy respiró. Llega limpio al 26-J.
Dijsselbloem marca el terreno
¿Habrá sanción? Quizá. Sin embargo, todo parece haber dado un giro inesperado en las últimas horas. Sobre el papel, la multa correspondería a lo realizado en 2015, pero fuentes comunitarias señalaron que la hipótesis de trabajo que ahora se maneja es que todo dependerá de lo que haga el futuro Gobierno que salga de las urnas y que como pronto, no tomará posesión hasta septiembre. De esta forma, Rajoy recibe otro gran respaldo político al no quedar estigmatizado por una sanción y además, la UE recuerda a todos los partidos en liza que el club es el club y que Bruselas es el nuevo kilómetro cero de la política española.
«La Comisión ha sido clara: No vamos a imponer sanciones ahora, pero las tenemos listas y si el nuevo Gobierno no corrige los problemas fiscales se impondrán sanciones», recalcó el viernes el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. En realidad, el Ejecutivo comunitario no dijo eso, pero este lunes, fuentes comunitarias no descartaron esta tesis.