Diario de León

Luz verde al rescate de Abengoa

La empresa pasará a estar controlada en un 95% por fondos de inversión A cambio la banca inyectará 1.500 millones de euros, de los que casi la mitad serán aportaciones nuevas.

Planta de Abengoa, en Dos Hermanas (Sevilla), en una imagen de archivo. JOSÉ MANUEL VIDAL

Planta de Abengoa, en Dos Hermanas (Sevilla), en una imagen de archivo. JOSÉ MANUEL VIDAL

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josé antonio bravo | madrid

Abengoa ya está a un solo paso de salir del coma financiero en que prácticamente se encuentra de nuevo, con problemas de liquidez graves que le han impedido abonar la paga extra de verano e incluso retrasar la nomina de julio. Empresa y acreedores acordaron en la madrugada del jueves las condiciones para que la primera salga de la UVI a cambio de ceder el control a los fondos de inversión, los bonistas y la banca acreedora, que se convertirán en dueños del 95% del accionariado tras inyectar otros 1.477 millones de euros a la compañía entre capital nuevo y refinanciaciones de créditos.

Aunque los porcentajes finales aún pueden variar algo cuando se ponga negro sobre blanco el pacto, lo que sí es seguro es que la participación de los socios actuales, fundamentalmente la familia Benjumea y los pequeños inversores, se diluirá a la mínima expresión. Del 50% que controlan pasarán a solo el 5% —10 veces menos—, si bien lo duplicarían si en un plazo de ocho años se pagan todas las deudas.

Esto último se antoja algo improbable, aunque no imposible, y con esa posibilidad se ha jugado a la hora de implementar un acuerdo que en la práctica fuerza a todos los acreedores a ser socios de la nueva Abengoa y, de esta forma, respaldarla financieramente. Lo que no queda claro —el martes próximo las partes implicadas celebrarán una conferencia telefónica donde se podrían despejar más dudas— es si el grupo es viable en el futuro como bloque o, por el contrario, los fondos terminan imponiendo su idea inicial de hacer caja traspasando algunos de los mejores activos para luego, una vez reducida y saneada, tratar de vender la sociedad principal al mejor postor.

Esas incertidumbres las mantienen los empleados y el mercado. En el primer caso, cerca del 95% de la plantilla de las filiales Abeinsa EPC, Abeinsa BD y Abengoa Research secundó este jueves los paros parciales convocados por los sindicatos por un doble motivo: el impago de la extra de julio y los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) en marcha. Desde UGT señalaron que las posturas con la empresa «están muy alejadas y, por el momento, los elementos de ese plan de refinanciación no se han plasmado» en mejoras en la mesa de negociación.

Respecto a los inversores, da la impresión de que el acuerdo para la reestructuración de la deuda financiera de la firma andaluza y su recapitalización no les resulta convincente.

Los analistas siguen teniendo «dudas» de que el modelo de negocio de Abengoa —que nació como ingeniería y ha pasado a ser una de las principales firmas de energías renovables, en especial la solar— y su nueva estructura de capital —con demasiados intereses cruzados, a priori, entre sus futuros accionistas— «termine resultando sostenible».

En cualquier caso, hará falta ahora el respaldo del 75% de los acreedores al pacto planteado antes de que pueda ser aceptado por un juez de lo mercantil y refrendado por la junta de accionistas de Abengoa. Tras ello, ya en octubre, podrá salir oficialmente del preconcurso de acreedores.

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