El FMI alerta del riesgo de los tipos negativos
La entidad advierte del peligro que supone esta estrategia para la rentabilidad de la banca.
david valera | madrid
La crisis ha obligado a tomar decisiones inéditas. Entre ellas la política practicada por el BCE —además de otros bancos centrales— de apostar por los tipos negativos para estimular la economía. El FMI reconoce en un informe publicado este jueves que estas medidas han resultado positivas al mejorar las condiciones de financiación de hogares y empresas. Pero también advierte a la entidad presidida por Mario Draghi del riesgo que supone para la rentabilidad de la banca mantener esta estrategia demasiado tiempo. «La perspectiva de tipos de interés bajos prolongados ha nublado las perspectivas de beneficios para la mayoría de las entidades», resalta en el documento elaborado por los economistas del organismo Andy Jobst y Hundan Lin. Y uno de los sistemas bancarios más afectados sería el español.
Draghi decidió hace dos años gravar con tipos negativos los depósitos de las entidades financieras. Es decir, cobrarles por depositar su dinero en el BCE. El objetivo era incentivar a los bancos a que destinaran ese excedente de liquidez a financiar a empresas y particulares y en última instancia impulsar la inflación, que se sitúa muy lejos del objetivo del 2%.
Pagar el peaje
Sin embargo, las entidades financieras han preferido pagar ese peaje y compensar esa pérdida de rentabilidad con mejoras en los ingresos de las comisiones, mayores volúmenes de crédito y el ahorro por el recorte del gasto a través de distintas fórmulas, como reducción de plantillas. Pero el informe resalta que «hay límites a las medidas de mitigación» de esa pérdida de rentabilidad.
«Un recorte adicional puede debilitar la eficacia de la política monetaria si los tipos de los préstamos no se ajustan o los clientes deciden retirar el dinero de los bancos», explican los economistas del FMI.
Con todo este panorama, y por ese motivo, aconsejan al Banco Central Europeo que de cara al futuro confíe más en la compra de activos. Una política que, a su juicio, elevará los precios y apoyará el crédito bancario.