El Gobierno no recauda lo suficiente y el déficit público se dispara
Los ingresos por el impuesto de Sociedades y el IRPF vuelven a caer entre enero y agosto.
j. m. camarero | madrid
El Estado no consigue recaudar no ya lo suficiente como para equilibrar las cuentas públicas, sino ni siquiera para mejorar el ritmo al que debería reducir el déficit. Y no lo logra, entre otras razones, porque el Impuesto de Sociedades se ha convertido en el ‘coco’ para la Agencia Tributaria: los ingresos por esta figura han vuelto a caer en una proporción del 23,4% entre enero y agosto en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La estadística refleja las dificultades por las que atraviesa el fisco para conseguir impulsar el abono de este impuesto. No porque las compañías no lo paguen. Sino porque la reforma fiscal de 2015 habilitó un sistema en el que se suprimió el régimen de pagos fraccionados que eliminaba las retenciones a cuenta del 12% que las empresas adelantaban en abril, octubre y diciembre.
El de Sociedades no es el único impuesto que hace aguas. Tampoco consigue remontar el de la Renta (IRPF), cuya recaudación ha caído hasta agosto en casi 1.000 millones de euros. La tónica descendente del IRPF también se ha materializado a lo largo de los últimos meses, y al igual que en Sociedades, como consecuencia de los cambios normativos introducidos en el sistema en 2015. Sin embargo, sí ha mejorado la recaudación del IVA, hasta los 44.686 millones, un 3,1% más que en 2015.
Ante este panorama, el objetivo de déficit para este año, del 4,6% para el conjunto de las administraciones públicas después de la prórroga concedida por la Comisión Europea, parece cada vez más lejano. España registró un descuadre de sus cuentas del 3,27% del PIB en los siete primeros meses del año. En euros contantes y sonantes, alcanzó los 36.443 millones, incluidas las ayudas a la banca. Supone un alza del 8% con respecto al periodo enero-julio de 2015. El déficit se encuentra a apenas un punto porcentual del límite establecido por la UE para todo el ejercicio, cuando aún restan otros cinco meses en términos de contabilidad para liquidar el año.