El Gobierno cree precipitado hablar de un ajuste de 5.000 millones en 2017
DAVID VALERA | MADRID
El Gobierno cumplió los plazos y aprobó este viernes, un día antes de la fecha límite marcada por Bruselas, el proyecto presupuestario de 2017. Una cita que todos los años es clave, pero que en esta ocasión se convirtió en un simple trámite por estar el Ejecutivo en funciones y no poder introducir cambios fiscales. Así, el proyecto recoge una prórroga de las cuentas públicas de 2016 con una actualización de la senda de déficit. El documento contempla que el desfase entre ingresos y gastos sea del 3,6% el próximo ejercicio, frente al 3,1% fijado por la Comisión Europea. Es decir, España tendrá que hacer un ajuste de unos 5.000 millones de euros en 2017 para cumplir el objetivo. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pasó de puntillas sobre ese aspecto. «Es muy precipitado hablar de cifras y gastos», sostuvo al interrogarle sobre el volumen del ajuste.
En esta estrategia de perfil bajo sobre el proyecto presupuestario se enmarcó la decisión de que fuese Sáenz de Santamaría y no los ministros económicos del gabinete la encargada de explicar el contenido del informe. Así, la número dos del Ejecutivo recordó que el proyecto «sólo aplica la evolución del cuadro macroeconómico». En este sentido, el Gobierno mantiene la estimación de un crecimiento del 2,3% para 2017. «La previsión de ingresos en este plan es muy prudente y conservadora», añadió Sáenz de Santamaría.
El plan del Ejecutivo sí incluye las medidas adoptadas para cumplir con el déficit del 4,6% este año. Entre esas iniciativas están los 8.300 millones que Hacienda espera ingresar con la modificación en el Impuesto de Sociedades para adelantar el cobro de los pagos fraccionados.