Diario de León
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. STEPHANIE LECOCQ

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. STEPHANIE LECOCQ

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A. Lorente | Bruselas

No es extraño ver que un mismo político sea requerido para ocupar diferentes carteras a lo largo de su trayectoria. Y no solo en España; es común en Europa. Pero hay excepciones, casos y casos, como el del holandés Jeroen Dijsselbloem, el calvinista errante. Ministro de Finanzas en funciones en Holanda tras la debacle electoral de su partido el día 15, sigue obstinado en demostrar día sí y día también que nunca será ministro de Exteriores, que la diplomacia no es su fuerte.

Es lenguaraz, lo lleva en los genes. Llamar «fumador y borracho» al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en una entrevista de humor en la televisión pública de su país no tiene otra explicación plausible. Ocurrió en 2014 y le costó meses después que Juncker le vetase para ser el gran comisario económico de su nueva Comisión. Desde ahí no ha escarmentado. Su don para meterse en líos por su incontinencia verbal no puede ser casual, como atestigua su mandato como presidente del consejo de ministros de Finanzas de la moneda común, el Eurogrupo, un cargo para el que parece tener los días contados. La gota que ha colmado la paciencia de sus socios ha sido su durísima declaración afirmando que los países del Sur no pueden pedir ayuda del Norte y luego gastarse todo el dinero en «alcohol y mujeres».Tardó 72 horas en recular pero lo hizo, eso sí, a su manera y advirtiendo que no dimitirá: «Me refería a mí mismo. Lamento si alguien se ha sentido ofendido por el mensaje. Fue directo y puede ser explicado desde una cultura holandesa, calvinista estricta. Entiendo que no es algo que se entienda y se aprecie bien en otros lugares de Europa. Ésa es otra lección que anoto».

Hablando de culturas y Europa, en España no se lleva lo calvinista pero sí dichos populares como ‘la perdiz por el pico se pierde’ y a Dijsselbloem, su verborrea le está jugando una mala pasada.

Dijsselbloem llegó a la presidencia del Eurogrupo el 21 de enero de 2013 gracias al mejor apoyo que hoy en día se puede tener en esta Europa de nervios: Alemania.

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