Su futuro judicial estaba en la causa de los sobresueldos
La condena por las tarjetas ‘black’ ha sido la única que Miguel Blesa ha tenido que escuchar de boca de un juez por sus actuaciones en Caja Madrid. El expresidente de la entidad falleció ayer con otras muchas investigaciones abiertas y dos grandes causas a punto de ser enjuiciadas y por las que se iba a sentar en el banquillo: los sobresueldos millonarios y las participaciones preferentes.
El siguiente caso al que tendría que enfrentarse habría sido el que juzgaría el cobro de 8,5 millones de euros por parte de la cúpula de la entidad de forma «irregular» mediante incrementos de sueldos fijos y variables anómalos, deducciones fiscales fraudulentas e indemnizaciones por despido. Se trataba de una política de remuneración -independientemente del caso de las tarjetas ‘black’- que el consejo de administración de Caja Madrid permitió entre 2007 y 2010.
Por estos sobresueldos, Miguel Blesa, como presidente, e Ildefondo Sánchez Barcoj, como director general, estaban acusados de un delito de administración desleal, por el que el fiscal solicitaba cuatro años de prisión. Solo estaba pendiente la apertura del juicio oral.
De la causa del caso Bankia, en la que Blesa no estaba incluido, el juez Fernando Andreu ya había activado la pieza separada que investigaba a la dirección de la entidad por la comercialización de las participaciones preferentes.