Las hipotecas a tipo fijo ganan terreno en el mercado
j. m. camarero | madrid
¿Me conviene una hipoteca a tipo fijo o variable? ¿La banca está impulsando los créditos hipotecarios con cuotas estables o son los clientes los que optan por esta modalidad? ¿Es tan caro el coste de cambiar de modalidad de préstamo como para que el Gobierno tenga que intervenir? Estas son las tres grandes preguntas se hace cualquier ciudadano que está a punto de adquirir una vivienda al contratar una hipoteca. La primera de ellas es un clásico; las otras dos surgen fruto de una realidad que se aproxima a lo que ocurre en el resto de Europa.
No solo se conceden cada vez más hipotecas, con alzas interanuales del 5,5% hasta abril -por ejemplo, Bankia anunciaba esta semana que ya ha otorgado más créditos para vivienda que en todo 2016-; sino que, además, un 36,7% de los créditos se establecen a tipos de interés fijo. La cifra supone un récord para un mercado en el que los préstamos variables han llegado a representar más del 90% de las operaciones que se formalizaban en las entidades. En apenas un año y medio, los créditos a tipo invariable han multiplicado por seis su contratación.
Y esta tendencia parece no tener retorno, sobre todo después de que el Ministerio de Economía apruebe la reforma de la ley hipotecaria, en la que incluirá, entre otras cuestiones, una bonificación que permitirá los cambios «prácticamente sin gastos y si el consumidor lo decide y lo pacta con su banco, para que pueda pasar su hipoteca a un tipo fijo», como ha anticipado Luis de Guindos.
Comisiones
Este impulso administrativo es el último empujón que le faltaba a esta modalidad de créditos para conseguir su implantación definitiva. La norma facilitará la opción de cambiar de variable a fijo, pero no al revés, como indican fuentes gubernamentales. Y se actuará para reducir los gastos que ahora gravan una novación, esto es, la posibilidad de cambiar las condiciones financieras de un préstamo. Se trata de las comisiones que cobran los bancos por esta operativa, así como de los aranceles asociados de notaría y registro.
Con los cambios que se aprueben a medio plazo, los hipotecados tienen que plantearse hasta qué punto les compensa modificar las condiciones de sus préstamos.