La competitividad de España se resiente al repuntar la inflación
Desde el inicio de año se rompe la tendencia vivida entre 2013 y 2016 respecto a la zona euro .
david valera | madrid
La competitividad española retrocede en lo que va de año respecto a la zona euro. Y lo hace como consecuencia del repunte de la inflación registrada en 2017, cuya intensidad es superior a la media comunitaria. Un incremento que no sólo encarece los productos de la cesta de la compra, sino que perjudica a la competitividad de las exportaciones vía precios con los países que comparten la moneda única. Un escenario de empeoramiento que se repite en los últimos siete meses y que supone un cambio de tendencia respecto a la evolución vivida desde 2013 y hasta finales de 2016, cuando las tasas bajas y luego negativas del IPC beneficiaron a los productos españoles frente a los competidores.
Durante los últimos años, España ha reducido la brecha de competitividad respecto a países del euro mediante dos vías. De un lado, la reducción de costes laborales por la devaluación salarial. El otro camino escogido fue el de los precios debido a la baja inflación, que en 2015 y 2016 permaneció casi todo el tiempo en tasas negativas. Sin embargo, ahora esta última variable se tambalea. De hecho, el IPC comenzó el año situándose en el 3% (enero y febrero) por el encarecimiento de los productos energéticos, especialmente el petróleo. Aunque se ha moderado en los meses siguientes no ha sido suficiente para evitar el impacto en el índice de competitividad.
En concreto, esta variable cayó en el segundo trimestre seis décimas respecto a los países de la Eurozona, según publicó ayer el Ministerio de Economía. Es el segundo retroceso consecutivo (entre enero y marzo bajó un 1%) y contrasta con la mejora del 1,2% que, por ejemplo, registró en el mismo periodo del año pasado. ¿Qué ha ocurrido en este tiempo? Basta mirar la inflación. El IPC en el segundo trimestre de 2016 se situó de media en el -0,9%, una tasa singularmente baja que benefició a España al abaratar las exportaciones. Sin embargo, este año cambiaron las tornas y los precios aumentaron un 2% entre abril y junio. Al mismo tiempo, en la zona euro la subida se limitó al 1,5%. Es decir, aumento de la brecha de medio punto.