Diario de León

Las comunidades autónomas libran una batalla comercial en China

El confuso origen de los productos españoles en el gigante asiático merma su competitividad.

Un hombre a un cortador de jamón en Pekín. WU HONG

Un hombre a un cortador de jamón en Pekín. WU HONG

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Zigor Aldama | Shanghái

Vino de La Rioja, aceite de oliva de Andalucía, jamón de Extremadura, conservas de Galicia, máquina de herramienta de Euskadi y turismo en Cataluña. Ninguna comunidad autónoma quiere quedarse sin darle un bocado al goloso mercado que supone China. Sin embargo, a diferencia de lo que hacen otros vecinos europeos que han creado una potente marca de país, como Francia o Italia, proliferan los eventos que buscan diferenciarlas del resto. «Hay algunos países que saben dejar a un lado sus diferencias regionales y hacen piña para salir a mercados tan complejos como el chino. La unión da la fuerza, pero en España cada uno va por su lado», critica un empresario del sector agroalimentario que prefiere mantenerse en el anonimato. La suya es una queja muy extendida, pero ¿está justificada? Sin duda, en los últimos años la presencia de empresas españolas en China ha aumentado considerablemente. La crisis económica global ha propiciado —o forzado, según el caso— la internacionalización de compañías que han visto cómo sus mercados tradicionales se derrumbaban. De su mano, también ha aumentado la presencia institucional, tanto del gobierno central como de los autonómicos. Al calor de esta necesidad han surgido iniciativas interesantes como el salón de vino de Rioja, o la Gourmet Extravaganza de Galicia. Todas ellas promocionan productos de su tierra en China, con mayor o menor prominencia de la marca España en sus actos. ¿Pero está el consumidor chino preparado para entender cuáles son las diferencias entre regiones? Lei Lifang cree que no. Ella misma, responsable de compras para una importante cadena de tiendas locales, se siente confundida en muchas ocasiones. «Los productos españoles son muy buenos y gozan de una magnífica relación calidad-precio. Sin embargo, en algunos casos tienen menos aceptación porque no publicitan su origen de la forma que hacen otros. Por ejemplo, las marcas francesas casi siempre tienen un ‘París’ o ‘France’ en su logotipo. Sin embargo, Zara ni siquiera se sabe que es española, y Mango promociona Barcelona. Además, muchos eventos son organizados por denominaciones de origen o comunidades autónomas que no esconden ser españolas pero que tampoco promueven que se sepa a qué país pertenecen», comenta.

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