La inspección reprocha al supervisor no hacer lo suficiente contra la crisis
La Asociación de Inspectores del Banco de España acusa a las autoridades de «mala praxis».

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. DAVID FERNÁNDEZ
J. M. Camarero | Madrid
Los inspectores del Banco de España ha arremetido contra la actuación del supervisor tanto por su papel en la crisis financiera, así como en el tratamiento de problemática asociada al sector en los últimos años como la salida a bolsa de Bankia, las participaciones preferentes o el rescate del Popular. Como viene siendo habitual en una dilatada y en ocasiones discrepante relación con la institución, el presidente de la Asociación de Inspectores del Banco de España, Pedro Luis Sánchez Ruiz, ha denunciado que se «podía haber hecho mucho más, no necesariamente más cosas, pero sí mas relevante» a la hora de hacer frente a una crisis bancaria, que después infectó a toda la económica, en especial por el papel que jugaron las cajas de ahorros. Utilizando un tono de advertencia, Pedro Luis Sánchez recordó que «no era cierto» que el Banco de España «no podía haber sido más eficaz»
«No es cierto que no había soporte jurídico para atajar los problemas, aunque era mejorable, pero todo aquello no tenía que haber sucedido o al menos con tanta virulencia», afirmó este martes durante su intervención ante la comisión que investiga la crisis económica en el Congreso de los Diputados. «El encargado de evitarlo era el Banco de España», apuntó hacia la institución. Su posición fulmina a la mantenida hasta ahora por los máximos responsables del supervisor. De hecho, el exgobernador del Banco de España, Jaime Caruana, así como el que fuera subgobernador, José Viñals, y en buena medida el actual gobernador, Luis María Linde, habían defendido la actuación del supervisor, aunque cada uno de ellos apuntando diversos matices, que en ningún caso fueron tan críticos como los de los inspectores. Incluso, aportó un punto de vista diferente al coste del rescate bancario porque contabilizar únicamente las inyecciones de dinero a bancos «es olvidarse que la crisis financiera se tradujo en cierre de empresas solventes», y en toda una serie de efectos indirectos en el empleo, los tributos o la reputación exterior.