El Gobierno se asegura el control político de Aena
José A. Bravo | Madrid
El Gobierno no quiere más discrepancias internas respecto al futuro de Aena y por eso ha aprovechado la dimisión de José Manuel Vargas, por «motivos personales» —venía discrepando en algunas cuestiones con los Ministerios de Economía y Fomento, los dos con más influencia sobre esta participación industrial del Estado—, para colocar ayer a dos profesionales de su órbita política en puestos destacados de la compañía.
El consejo de administración, donde el Estado ejerce su mayoría accionarial (51%), designó a Jaime García como presidente y consejero delegado, con plenas facultades ejecutivas, a propuesta de su sociedad matriz, Enaire, encargada de la navegación aérea en España. El que fuera secretario de Estado de Comercio (2011-2016) con el ministro Luis de Guindos se incorporará este lunes, dejando así su actual puesto como responsables de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE). La sorpresa llegó con el nombramiento de Josep Piqué como nuevo consejero independiente, en lugar del también dimitido Simón Pedro Barceló.