El Bitcoin, el tragaperras del siglo XXI, seduce a miles de usuarios
José M. Camarero | Madrid
Los cantos de sirena del dinero fácil están atrapando a los ciudadanos de a pie, completamente ajenos a la complejidad de los mercados bursátiles, pero instruidos en la cómoda tecnología de los móviles que les permiten acceder a inversiones pantanosas como la del ‘bitcoin’. Así es cómo la moneda virtual ha seducido a miles de usuarios que ven cómo su patrimonio crece como la espuma, aunque solo sea una sensación: millonarios, sí, pero sin ver aún un euro en sus bolsillos.
Lo que en sus inicios fue un medio de pago con el que poder comprar en Internet o en algunos establecimientos que permitían su uso, se ha convertido en un activo bursátil que ha comenzado a cotizar en el mercado de futuros de Chicago, obteniendo así un halo de oficialidad. Lo ha hecho tras multiplicar su valor por 1.700 veces en apenas un año. Cada vez hay más ciudadanos que se adentran en este túnel sin salida; más llamadas de atención de los expertos para evitar esta espiral; y más casos ligados al fraude, a las pérdidas y, por tanto, a una mayor decepción, y a la ruina.
Para comprender la complejidad de la maquinaria que está detrás del ‘bitcoin’ hay que remontarse a su origen. Fue en 2008 cuando esta moneda virtual comenzó a ser aceptada en algunas tiendas. La operativa era sencilla: el usuario recargaba un monedero virtual con el dinero que quería para después usarlo en sus compras, sin tener que utilizar tarjetas de crédito. El éxito estaba asegurado: sin intermediarios de por medio —la banca y sus comisiones—, los costes se reducían. «El problema es que ahora no es un método de pago seguro ni sencillo», explica Pablo Fernández Burgueño, profesor del programa de Innovación y Tecnología Financiera del IEB. «Hoy en día no tiene sentido usarlo por las altas comisiones que cobran los intermediarios», indica.