La sombra de la elevada deuda global se cierne sobre la economía
A. Fernández | Washington
La elevada deuda global, impulsada por China y EE UU y que se encuentra en máximos históricos, provocará «desafíos que serán inevitables en el futuro», especialmente si la Reserva Federal (Fed) se ve forzada a acelerar su ritmo de ajuste monetario para combatir un repunte súbito de la inflación en EE UU.
En su reunión de primavera de la pasada semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó de que la deuda global ascendía ya a 164 billones de dólares (135.000 billones de euros), lo que supone un 225% del PIB, y urgía a poner freno a la tendencia mediante la consolidación fiscal.
La cifra es 12 puntos porcentuales por encima del anterior récord de 2009, remarcó el Fondo, cuando los gobiernos estaban en medio de un ciclo masivo de gasto para contrarrestar la crisis financiera.
Por ello, los analistas han visto con asombro la decisión del gobierno del presidente Donald Trump de lanzarse a un enorme estímulo fiscal a través del aumento del gasto y notables recortes de impuestos para empresas y, en menor medida, para trabajadores, y han alertado sobre un posible alza de la inflación.
«EE UU es el único país donde el ratio de deuda pública respecto al PIB se prevé que suba del 108 % en 2017 al 117 % en 2023», remarcó Vitor Gaspar, director del departamento de Asuntos Fiscales del Fondo, en declaraciones a los periodistas en la asamblea del organismo.