El absentismo se dispara y supone un coste de más de 76.000 millones anuales
lucía palacios | madrid
El absentismo sigue creciendo en España. Hasta el punto de que en 2017 llegó a máximos históricos al marcar una tasa del 5%, después de que en los últimos cuatro años se haya incrementado un 21%, según el VII Informe Adecco sobre Absentismo Laboral publicado ayer, que especifica que se trata del porcentaje de horas no trabajadas (sin contar vacaciones, festivos ni expedientes de regulación temporal de empleo) respecto a la jornada pactada efectiva. Esto significa que ha superado incluso los niveles precrisis, pues el anterior récord había que buscarlo en 2007 (4,95%). Lógicamente, esto tiene su repercusión económica: el coste total de estas ausencias laborales ascendió a 76.449 millones de euros, lo que supone un incremento del 10,58% respecto a 2016. De esta cantidad, 6.653 millones corresponden al gasto que tuvo que hacer el Estado en relación a las prestaciones por incapacidad temporal que paga a los trabajadores de baja, presupuesto que también se incrementó un 11% respecto al año anterior. El coste directo para las empresas (que tienen que abonar el salario y las cotizaciones sociales durante los primeros 15 días de baja de sus empleados) fue de 6.218 millones. El coste de oportunidad (bienes y servicios que se dejaron de producir por estas ausencias) ascendió a 63.577 millones lo que representa un 5,46% del PIB. Este dato se extrae de la suma de todas las horas no trabajadas, lo que sería el equivalente a que 914.747 empleados no hubieran acudido ningún día del año a su puesto, lo que representaría el 5,5% del total de ocupados. La mayor parte de absentismo se debe a las bajas médicas por incapacidad temporal, que suponen el 3,58% del global, pero el 1,42% es de ausencias distintas a la enfermedad o el accidente.