Diario de León

Los diésel se conforman con tener un 20% de las ventas en 2025

Fueron los más vendidos hasta 2016, pero ahora sufren los envites de las emisiones.

Un conductor reposta gasoil en una gasolinera. JAVIER QUINTANA

Un conductor reposta gasoil en una gasolinera. JAVIER QUINTANA

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j. m. camarero | madrid

Entre «el diésel es una tecnología del pasado» y «es erróneo hablar del diésel en general, porque lo hay bueno y malo» solo median ocho meses -noviembre de 2017 y esta misma semana- y posiblemente un tabique: el que separa los despachos de la comisaria europea de Industria, Elzbieta Bienkowska, y el de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete.

El combustible más comercializado en España y el que mueve más vehículos en la Unión Europea pasa por horas bajas a cuenta de los gases contaminantes que emite su combustión, cada vez más señalados desde todas las instituciones. Han sido las grandes ventajas que llevaban a los conductores a optar por esta tecnología -menor consumo y mayor eficiencia en el día a día- las que han puesto al descubierto sus propias vulnerabilidades medioambientales, a pesar de los esfuerzos que ahora hace la industria por evitar una caída más pronunciada, pero que parece inevitable.

Así lo muestran las matriculaciones mensuales de vehículos, en las que los coches de gasoil han ido perdiendo terreno frente a los de gasolina de forma imparable. Si en algunos meses de 2015 dos de cada tres unidades tenían modalidad de diésel, el pasado mes de junio cerró con un liderazgo de las gasolinas que se aproxima ya al 60% de cuota de mercado, frente al 37% del gasóleo. «Aunque dejará de ser mayoritario, tiene todavía muchos años de convivencia con otras tecnologías», admiten desde la Asociación Nacional de Fabricantes (Anfac). En esta organización ya calculan que aunque un tercio de las ventas siguen siendo para los diésel, en torno al año 2025 podrían caer hasta el nivel del 20%.

El declive del gasóleo comenzó por un problema ligado a la contaminación, en septiembre de 2015, cuando el ‘diéselgate’ afectó a Volkswagen, acusada de manipular sus sistemas informáticos para eludir el control de sus motores entre un taller o en condiciones reales de conducción. Fue entonces cuando medio mundo se percató de los gases nocivos que expulsaba, entre ellos el óxido de nitrógeno (Nox), mucho más penalizado que el conocido dióxido de carbono (CO2).

Atrás quedaron los años dorados en los que una mayoría de conductores optaban por estos vehículos por dos razones: el precio del combustible, que resultaba lo suficientemente atractivo a largo plazo como para compensar el mayor coste de esos modelos; y la eficiencia del consumo, casi siempre menor que los de gasolina. De hecho, las estimaciones indican que el gasto del gasoil es entre un 20% y un 25% menor que el resto de modelos; o que emiten un 15% menos de gramo de CO2 por cada kilómetro recorrido.

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