jueves
Las malas rachas y los gestores
Las malas rachas se acaban en algún momento, pero pueden durar más de lo que la gente es capaz resistir. El ejemplo más claro es el del fútbol, donde una racha negativa siempre se lleva al entrenador por delante, como bien sabe Julen Lopetegui. Y eso que está lejos de la legendaria serie de 120 derrotas de los New York Mets (béisbol) en 1962. En el mercado, pasa lo mismo. Las rachas negativas también acaban con cualquier gestor, y es a lo que se arriesgan las estrellas del «value».
Como ellos no se cansan de repetir, su estrategia siempre mira el largo plazo y las caídas a corto no les preocupan. Pero a sus inversores sí. Pérdidas cercanas al 10% como las de algunos de los más famosos fondos «value» españoles en octubre ahuyentan a muchos inversores.
Además, las malas rachas también siembran dudas sobre si los activos intangibles, como marcas e ideas, hacen que el valor en libros (valor contable) ya no sea fiable.