El Banco de España constata más déficit por los ‘viernes sociales’
El organismo relaciona una mayor destrucción de puestos de trabajo con el aumento del salario mínimo.
edurne martínez | madrid
Esta semana el Banco de España (BdE) explicaba que nuestro país era «más resistente» a la desaceleración de la economía mundial por sus características propias, su «idiosincrasia», decía el organismo en un artículo publicado el pasado lunes. Pero a pesar de que a España le vaya mejor que a otros países de su entorno, tampoco está en su mejor momento. La institución actualizó ayer sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2019-21 y estimó un crecimiento del PIB del 2,2% este año, el 1,9% en 2020 y el 1,7% en 2021, en línea con las anticipadas el pasado mes de diciembre.
Las cifras se mantienen porque hay aspectos que han ido mejor de lo esperado y «compensan» con los que han ido peor. Óscar Arce, director general de Economía del BdE, explicó que el crecimiento intertrimestral de enero a marzo previsto es del 0,6%, una décima más. La parte negativa viene del exterior, con un contexto económico de la eurozona «muy pesimista». Arce recordó que el Banco Central Europeo (BCE) revisó seis décimas a la baja su proyección de crecimiento de la zona euro para este año, lo que tiene un «impacto directo» en las exportaciones españolas.
El aspecto en el que el BdE es más pesimista es en el crecimiento del empleo, que estima que pase del 2,5% en 2018 al 1,6% en 2019, lo que supone un gran frenazo a pesar de mejorar una décima su previsión respecto a la realizada hace tres meses. El organismo lo achacó de nuevo a los efectos de la subida del salario mínimo a 900 euros, como ya predijeron cuando se anunció la medida. Arce recordó sus estimaciones de diciembre, en la que hablaban de un impacto negativo de 0,7 puntos sobre el empleo, lo que suponen unos 125.000 puestos de trabajo.
Eso sí, una consecuencia positiva de la subida del SMI es el aumento de la productividad porque los puestos que se destruirán serán, por lo general, los menos productivos. La tasa de paro se quedaría este año en el 14%, una décima más baja que la estimada previamente. Según las cifras del organismo, a finales de 2021 la tasa de desempleo será ligeramente inferior al 12%.
Preocupante también es el apartado del déficit público, que tras cerrar el año en el 2,7% -aunque ayer la ministra de Hacienda anunciaba en la Ser que acabará ligeramente por debajo-, será aún del 2,5% en 2019, según las previsiones del BdE, una décima más de lo proyectado en diciembre, lo que equivale a un desfase de unos 30.000 millones y supone casi el doble que el objetivo marcado por este año del 1,3%. Sus estimaciones revelan que en 2021 el déficit seguirá siendo del 1,8%, cuando el Gobierno estimaba que para entonces ya hubiera superávit.
Este aumento de una décima en sus estimaciones se debe en parte al aumento de gasto por las medidas aprobadas por el Gobierno por real decreto en los denominados ‘viernes sociales’. Otro factor negativo que engordará el déficit es que el PIB nominal va a ser menor de lo esperado (3,6% en 2019, tres décimas menos de lo previsto) por la «cauta evolución de los precios».
Con todos los datos sobre la mesa, el director de Economía del BdE confirmó que el motor de la economía esta siendo el consumo de los hogares, aunque en los últimos meses también ha repuntado el de las administraciones públicas.