China y Estados Unidos buscarán de nuevo la paz comercial en octubre
zigor aldama | hong kong
Ahora que a Estados Unidos ya no le quedan casi productos chinos sin gravar con los aranceles que han provocado la mayor guerra comercial de la historia reciente, las dos principales potencias económicas acordaron ayer reanudar el diálogo para sentarse a negociar de nuevo en octubre. En la primera conversación que mantienen las delegaciones de ambos países desde el 13 de agosto, el viceprimer ministro chino Liu He y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin, decidieron reunirse a principios del mes que viene para tratar de sentar las bases de un futuro tratado de paz comercial.
Aunque el hecho en sí no tiene gran significancia, supone una notable rebaja en la tensión que enfrenta a las dos superpotencias, enfrentadas desde que Donald Trump llegó a la presidencia en enero de 2017. El exmagnate se propuso equilibrar la balanza comercial, muy escorada hacia China, y recuperar puestos de trabajo perdidos con el proceso de deslocalización industrial. La solución que encontró fue imponer aranceles a los productos chinos, medida que —según Trump—, está llenando las arcas del Estado. «Han perdido tres millones de puestos de trabajo que se están trasladando a otros países, como Vietnam o los Estados Unidos. Si fuese China, querría llegar a un acuerdo», dijo.
China, sin embargo, estima que EE UU viola la legalidad internacional y, por eso, ha denunciado a Washington en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), otra institución que Trump detesta. Por si fuese poco, el veto a Huawei y muchos de sus proveedores, que tienen prohibida la compra de tecnología americana, se ve como una zancadilla tecnológica para lastrar el auge del gigante asiático.
Mirando al campo
No obstante, en Pekín se han mostrado abiertos a buscar una solución amistosa que pase por el incremento de las importaciones de productos del sector agroalimentario estadounidense. Es un trato que favorecería sustancialmente a la clase rural americana, uno de los principales pilares electorales de Trump.
Desafortunadamente, siempre que se ha vaticinado un acuerdo, las negociaciones han acabado rompiéndose. Por desavenencias varias que nunca se han aclarado, han sido incapaces de encontrar una solución y la situación ha empeorado. Mientras, las tensiones arancelarias siguen afectando al resto del mundo.
Este otoño ambas superpotencias se van a cruzar nuevas tasas sobre sus importaciones anuales respectivas de productos por valor de 338.700 millones de euros.