El impuesto energético europeo reducirá la recaudación frente al modelo español
El Gobierno seguirá adelante con su proyecto e insiste en aplicar la tasa a la banca
El ajuste del impuesto español a las energéticas y la banca supondrá todo un reto para que el Gobierno pueda acoplarlo a la propuesta de la Comisión Europea, porque la recaudación estimada por el Ministerio de Hacienda con el proyecto de ley que ya se tramita en las Cortes será inferior a la que obtendría si sigue a pie juntillas las directrices de Bruselas. Aunque la filosofía es la misma —extraer una parte del beneficio que obtienen estas compañías en plena crisis energética por el alza de los precios—, los matices revelan que el impacto para las cuentas públicas del Estado sería muy distinto. En principio, Hacienda había calculado que con la nueva figura (una prestación patrimonial de interés público y carácter no tributario, esto es, una especie de compensación que tendrán que pagar las firmas) podía recaudar unos 7.000 millones de euros en los dos años en los que se encuentre en vigor, de forma temporal. En el caso de las energéticas, la previsión es de unos 2.000 millones por ejercicio. En la banca, unos 1.500 millones al año.
Menor margen de recaudación
Pero si lo que realmente triunfa al final es la propuesta de Bruselas —todavía hay que esperar al detalle y a que sea refrendada de forma unánime por todos los Estados miembro—, la recaudación de Hacienda sería inferior a esos 7.000 millones de euros. El Gobierno, y el propio sector energético, es consciente de que actuar sobre los beneficios implica menos margen de recaudación porque se trata de una cifra mucho más flexible en una cuenta de resultados. Más aún si se compara con la de años anteriores. De hecho, la propuesta comunitaria especifica, por ejemplo, que «si el resultado medio anual del período que cubre los tres ejercicios fiscales iniciados a partir del 1 de enero de 2019 es negativo, el promedio de las utilidades imponibles será cero para efectos de cálculo de la contribución solidaria temporal».
En el caso de compañías como Repsol, en pérdidas tanto en 2019 como en 2020, el impacto del impuesto sería mínimo si grava los beneficios frente a los ingresos. En Iberdrola -aclaran-, no se verían afectados por el gravamen, tal y como lo ha presentado hasta ahora Bruselas. Y son solo dos ejemplos del desplome que supondría en cuanto a ingresos tributarios con respecto a los cálculos iniciales de Moncloa.