Diario de León
Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, a su llegada a la reunión con Feijóo el martes.

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, a su llegada a la reunión con Feijóo el martes.J.J. GUILLÉN

Publicado por
L. Palacios
Madrid

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La batalla dentro de la CEOE por hacerse con la presidencia de Cepyme ha alcanzado de lleno a la propia patronal de las pequeñas y medianas empresas. Los propios miembros de Cepyme se han rebelado contra su líder, Gerardo Cuerva, y le exigen que dé marcha atrás y retire el nuevo reglamento que se aprobó a su juicio «de forma ilegal» en la junta directiva celebrada el pasado 18 de febrero, algo que no piensa hacer. 

Cuerva llevó la modificación del reglamento para cambiar el sistema de votación para elegir al presidente de la organización y limitar o suprimir incluso la delegación de voto, con el argumento de que esto iba contra el derecho de garantizar que el voto sea libre y secreto. Pese que los miembros del comité votaron en contra de someterlo a la junta, Cuerva —asesorado por sus servicios jurídicos— lo presentó y la votación salió adelante aunque de forma ajustada y haciendo uso de ese sistema de delegación de votos que busca censurar. Buscaba con ello aplacar la presión del presidente de CEOE, Antonio Garamendi, que estaba pidiendo a las patronales su voto para tratar de desalojarlo de la presidencia y aupar a un candidato afín. Y esta votación sin respaldo del comité ejecutivo es lo que una veintena de los 30 miembros tachan de «ilegal» en una carta que han escrito de forma conjunta y que han enviado de forma individual a su presidente (desde Cepyme señalan que solo han recibido 15 cartas).

En esa misiva le acusan de cometer «graves irregularidades» y de «vulnerar» los Estatutos de Cepyme. Cuerva, sin embargo, descarta dar marcha atrás y retirar el nuevo sistema de votación. Además, sigue adelante con sus planes de presentarse a la reelección pese a la batalla que le plantará el candidato que ya tiene en mente Garamendi. Argumenta que «no podemos aceptar que nuestra organización no se rija por principios democráticos. Es inconcebible. En pleno siglo XXI en la Europa democrática quieren votar como con Franco".

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