El indicador rompe su racha de cuatro meses a la baja
El euríbor se estanca en el 2,08% y anticipa un freno de la guerra hipotecaria

Christine Lagarde.
La mayor incertidumbre en torno a los próximos movimientos del BCE —por las dudas sobre cómo impactará en la economía las renovadas tensiones geopolíticas y comerciales— empieza a reflejarse en el euríbor, que se resiste a abandonar la barrera del 2%. El indicador cerró junio en el 2,08%, el mismo dato del mes anterior que rompe con una racha de cuatro meses consecutivos de descensos, tras el momentáneo repunte de enero, cuando subió del 2,43% al 2,52%. Es evidente que, en todo caso, la tendencia del indicador es a la baja acompañando el ciclo de ajustes de tipos acometida desde hace un año por el organismo monetario. Pero la posibilidad de que la institución decida 'esperar y ver' en su próxima reunión de julio, se está dejando notar en el mercado interbancario, aplazando el esperado asalto del euríbor al 2%. Pese a ello, se mantienen las buenas noticias para los hipotecados a los que ahora les toque la revisión anual, pues el valor de referencia compara con el euríbor de hace un año (3,65%). Y lo mismo ocurre con las revisiones semestrales, que comparan con el 2,43%, también por encima de la media de este junio. Este escenario se traduciría en rebajas que pueden oscilar entre 130 y 260 euros al mes. Por ejemplo, quien tenga contratada una hipoteca variable de 150.000 euros a 30 años, con un diferencial del 0,99% más euríbor, verá cómo su cuota pasa en la revisión anual de 772,56 euros a 641,35 euros y un ahorro de 131,21 euros al mes.