El sector advierte de «distorsiones» en el mercado
El campo y la alimentación se rebelan contra el acuerdo arancelario con EEUU

Trump ayer, jugando al golf en Escocia.
El acuerdo alcanzado en la tarde del domingo entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, de aplicar un arancel del 15% a todas las exportaciones europeas tendrá consecuencias directas sobre la economía española. El campo y la industria alimentaria han sido los primeros en reaccionar ante un acuerdo «injusto y desequilibrado» que se ha firmado por «imposición» del gobierno estadounidense, argumentan desde la patronal de la industria de la alimentación (FIAB) en un comunicado. El sector del aceite de oliva y del vino son los más afectados, ya que España exporta 1.300 millones de euros al año solo en estos dos productos, una tercera parte de todas las ventas del sector agroalimentario. El sector vinícola calcula que este gravamen del 15% supondrá una contracción de las ventas de hasta el 10%, cuando EE UU es el primer destino de los vinos envasados españoles. El sector del aceite también mostró este lunes su preocupación, al considerar que supondrá una «distorsión del mercado internacional» en favor de competidores no europeos. Desde Asoliva recuerdan que de las 430.000 toneladas de aceite de oliva que se consumen al año en EE UU, 300.000 son de origen español. «La imposición de estos aranceles a los aceites españoles hará subir los precios en los lineales que deberán ser asumidos por el consumidor americano", lamentan. La reacción del presidente del Gobierno fue agridulce. El presidente Pedro Sánchez admitió que respalda el acuerdo comercial firmado por la UE, pero que lo hace «sin ningún entusiasmo». «Valoro el esfuerzo de la Comisión Europea y respaldo este acuerdo comercial, pero lo hago sin ningún entusiasmo", aseguró el presidente este lunes en una comparecencia desde La Moncloa. Y desde el Gobierno también reaccionó a primera hora el ministro de Transportes, Óscar Puente, que en una entrevista en TVE reconoció que lo bueno del acuerdo es «no tener que estar al albur de que cada día se diga un arancel distinto, hoy 50% y mañana 60%", lo que en su opinión significa conseguir «un horizonte de estabilidad». La imposición de un 15% supone multiplicar por cinco la tasa del 2,8% que pagaban en promedio las exportaciones españolas que entraban en Estados Unidos antes de la llegada de Trump.