El Gobierno retrasa la subida del salario mínimo a finales de enero
Pacta en una reunión a tres bandas entre Díaz, Montero y Cuerpo mantenerlo exento del IRPF

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
El nuevo año comenzará, por sexto año consecutivo, con el salario mínimo congelado en 1.184 euros al mes. El Gobierno ha cambiado de nuevo de planes y, aunque en un principio sopesó dar un golpe de efecto y empezar ya 2026 con una nueva subida del SMI ante el delicado momento político que atraviesa, ha decidido retrasar la aprobación de la nueva cuantía, que finalmente quedará exenta de tributación, a finales de enero o, como tarde, mediados de febrero, tal y como han confirmado a este periódico fuentes del Ministerio de Trabajo. El motivo de este retraso es que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ve opciones, aunque sean remotas, de alcanzar un acuerdo con la patronal, por lo que quiere luchar hasta el final para intentar lograr un pacto que se le resiste en los últimos años. La CEOE manifestó en la primera reunión de la mesa de negociación del salario mínimo celebrada el pasado martes la posibilidad de variar su postura y aceptar un alza que no sea del 1,5% siempre y cuando se garantice no modificar la posibilidad de compensación y absorción por otros complementos salariales, como pretende hacer el Ejecutivo y demandan los sindicatos. Es cierto que un pacto con la patronal —en el actual escenario en el que las relaciones entre su presidente, Antonio Garamendi, y la ministra de Trabajo están más tensas que nunca— es ahora más que improbable, pero Díaz quiere explorar esta posibilidad para que no se diga que no practica el diálogo social. El Gobierno, además, tiende la mano a los empresarios al cerrar filas, dentro del propio Ejecutivo, para que el salario mínimo quede exento de tributación también el próximo año, lo que implica que la subida será menor y estará en línea con el IPC, según ha podido saber este periódico por fuentes de Moncloa. Sin embargo, para que los tres ministerios competentes en esta materia se hayan puesto de acuerdo, ha tenido que dar el propio presidente, Pedro Sánchez, un golpe encima de la mesa pidiendo unidad. Por ello, el mismo martes se celebró una reunión a tres bandas para templar posturas.