Diario de León

Dormir calentito te cuesta caro: cuántos euros pierdes al mes si duermes con la calefacción puesta

Mantener la calefacción encendida mientras duermes parece inofensivo, pero puede hacerte perder dinero al mes sin que lo notes

Ajustar el termostato por la noche puede evitar un sobrecoste de hasta 200 euros mensuales si se utilizan varios radiadores eléctricos.

Ajustar el termostato por la noche puede evitar un sobrecoste de hasta 200 euros mensuales si se utilizan varios radiadores eléctricos.Getty Images

Patricia de la Torre
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Con la llegada del invierno, el termostato se convierte en protagonista silencioso de miles de hogares. Más allá del confort, dejar la calefacción encendida toda la noche es una decisión que puede impactar de forma directa en la factura mensual. Y aunque pocos lo perciban, el coste no es menor. Un radiador eléctrico estándar puede añadir hasta 72 € al mes si se mantiene encendido durante ocho horas diarias, según cálculos basados en datos oficiales de Repsol.

Este tipo de consumo, muchas veces invisible en el día a día, representa una de las decisiones domésticas más comunes y, al mismo tiempo, más costosas del invierno. Basta con analizar la relación entre potencia, horas de uso y precio por kilovatio hora. Un radiador de 1.500 W consume 1,5 kWh por hora. Multiplicado por ocho horas y por los treinta días del mes, el resultado es de 360 kWh mensuales. Con un coste medio de 0,20 €/kWh, el gasto asciende a 72 € por unidad. Y si en casa hay dos radiadores funcionando en dormitorios distintos, la cifra se duplica con facilidad. En viviendas con varios aparatos encendidos (salón, habitaciones, pasillo) el gasto mensual puede escalar por encima de los 200 €, solo por mantenerlos activos durante la noche.

Las recomendaciones de OCU: reducir es ahorrar

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años advirtiendo sobre el impacto real del uso continuado de sistemas de calefacción sin control horario. En sus estudios sobre ahorro energético, la entidad señala que apagar o bajar la calefacción durante la noche puede reducir el consumo hasta en un 67 %, especialmente si se parte de temperaturas estándar de 20 o 21 °C. La recomendación es ajustar el sistema al horario real de ocupación de la vivienda y no mantenerlo encendido por inercia térmica.

En términos económicos, ese 67 % de ahorro nocturno puede suponer varias decenas de euros mensuales. Si un hogar medio gasta entre 640 y 1.000 € al año en calefacción, como señala la propia OCU, ajustar el uso nocturno puede significar una diferencia significativa, sobre todo en invierno, cuando el uso se intensifica.

Gas, aerotermia y suelo radiante: no todos los sistemas se comportan igual

El tipo de calefacción instalado en cada vivienda condiciona tanto el confort como el gasto. Las calderas de gas natural, habituales en buena parte del parque residencial español, permiten una programación precisa y son menos costosas que los sistemas eléctricos individuales. Reducir su uso durante la noche también tiene efecto en la factura, aunque el impacto es menor en términos absolutos. Mantener encendida la calefacción de gas natural durante la noche sin regulación puede aumentar el gasto mensual en más de 85 euros, según estimaciones realistas de consumo y tarifas actuales del gas en España.

En el caso de sistemas más modernos como la aerotermia, especialmente si se combina con suelo radiante, la estrategia cambia. Estos sistemas están diseñados para funcionar a baja temperatura de forma constante. Detenerlos por completo durante la noche no solo puede resultar ineficiente, sino que puede comprometer el rendimiento del sistema. En estos casos, lo habitual es programar una reducción de temperatura nocturna (por ejemplo, de 21 a 17 °C) en lugar de apagados totales, aprovechando la inercia térmica del suelo.

El equilibrio entre confort y eficiencia

Dormir con la calefacción encendida toda la noche no es, necesariamente, un error, pero sí una decisión que debe tomarse con información precisa. El confort térmico no está reñido con la eficiencia energética. Dormir abrigado, con un buen edredón, una temperatura de entre 15 y 17 °C, y una gestión inteligente del sistema puede evitar despilfarros innecesarios.

En tiempos de precios variables y preocupación por la factura energética, ajustar el uso nocturno es una de las decisiones más simples y eficaces que pueden tomarse. Y, quizás, una de las menos aplicadas.

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