La OMS lo confirma: esta es la temperatura mínima para no enfermar en casa
La OMS fija en 18 grados el umbral térmico mínimo para evitar enfermedades respiratorias y cardiovasculares durante el invierno en casa

La OMS establece que mantener al menos 18 °C en el interior del hogar durante el invierno es clave para evitar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Mantener tu casa a la temperatura adecuada en invierno no solo es cuestión de confort, sino de salud. Aunque cada año vuelve el debate sobre a qué grado poner la calefacción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una referencia clara que deberías tener en cuenta si quieres evitar enfermedades respiratorias, circulatorias o el deterioro del bienestar general cuando bajan las temperaturas.
OMS y salud: la temperatura mínima en casa para evitar enfermedades
Según las Directrices de Vivienda y Salud de la OMS, la temperatura interior en hogares de climas templados y fríos no debería descender por debajo de los 18 °C si se quiere proteger la salud de la población general durante la temporada fría. Esta cifra se establece como una barrera mínima que reduce los efectos negativos del frío sobre el cuerpo humano, especialmente sobre el sistema respiratorio y circulatorio.
Exponer el cuerpo prolongadamente a temperaturas interiores bajas por debajo de 18 °C incrementa el riesgo de infecciones respiratorias y de malestar cardiovascular, así como puede agravar afecciones crónicas existentes. Por eso, según la OMS, este umbral es "seguro y equilibrado" para proteger la salud de las personas sanas que permanecen en el hogar durante épocas frías.
León
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Más allá de los 18 °C: matices según población y contexto
Aunque los 18 °C es la referencia mínima recomendada, no es necesariamente la más cómoda ni suficiente para todos. el propio organismo reconoce que personas vulnerables (como mayores, niños o quienes padecen enfermedades crónicas) pueden requerir temperaturas más altas, en torno a 20 °C o incluso un poquito más, para minimizar riesgos de enfermedad y asegurar confort térmico real.
El mínimo recomendado por la OMS está pensado como un umbral de salud, no como la temperatura perfecta para confort. Guías de salud pública, como las del Public Health Wales y NHS Wales, sugieren que mantener la temperatura interior entre 18 °C y hasta 23 °C en zonas ocupadas por personas vulnerables ayuda a proteger la salud, garantizar el confort térmico y optimizar el consumo energético, especialmente durante los meses fríos.
¿Por qué 18 °C? El frío y la salud
Las temperaturas interiores frías afectan al cuerpo de varias formas:
- Incrementan la fragilidad del sistema respiratorio, favoreciendo que virus y bacterias prosperen o que las mucosas se irriten.
- Aumentan la presión arterial y la tensión circulatoria, especialmente en personas con condiciones cardiacas.
- Favorecen la aparición de moho o humedad en viviendas mal aisladas, lo cual está asociado también con problemas de salud a largo plazo.
De hecho, estudios científicos han encontrado que mantener una vivienda por debajo de 18 °C está asociado con mayores efectos negativos sobre la salud, incluyendo problemas respiratorios y cardiovasculares, comparado con ambientes interiores más cálidos.
Cómo equilibrar salud, confort y factura energética
Mantener tu casa a una temperatura saludable no significa necesariamente disparar la calefacción y aumentar la factura sin control. Aquí van algunas claves que combinan bienestar y eficiencia:
- Apunta al menos a 18 °C en las zonas en las que pasas más tiempo, especialmente si hay personas vulnerables en casa.
- Ajusta el termostato un poco más alto solo cuando realmente lo necesites, por ejemplo en salones o dormitorios durante la noche si el frío es intenso.
- Aprovecha aislamiento, cortinas gruesas y sellado de ventanas, que ayudan a retener el calor sin necesidad de subir tanto el termostato.
- Mantener estos criterios te permite cumplir con las recomendaciones de salud de la OMS sin desperdiciar energía ni renunciar al confort térmico.