Por las ingentes partidas para el desarrollo de esta tecnología
Alphabet, Microsoft o Meta, a la caza de europeos que financien sus proyectos de IA

Fotografía de archivo del 21 de febrero de 2018 que muestra al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, mientras interviene en una presentación durante el Mobile World Congress, celebrado en Barcelona.
Los gigantes tecnológicos dan el salto a los mercados europeos en busca de apoyo para financiar sus ingentes inversiones en Inteligencia Artificial (IA). Hasta ahora, los denominados ‘hiperescaladores’ (Google, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle) habían financiado su ‘capex’ (gasto de capital) gracias a unos enormes flujos de caja libre y al capital privado. Pero la dinámica está cambiando a pasos agigantados, al igual que lo hace la propia tecnología. Ahora, esas empresas buscan financiación en los mercados de deuda, con emisiones históricas tanto por volúmenes como por plazos.
Y ya no solo lo hacen en el mercado americano: Europa será este 2026 su tablero de juego para encontrar nuevos inversores. Alphabet abrió el camino hace unos días con una histórica emisión de 32.000 millones de dólares, entre los que había un tramo a 100 años en libras esterlinas que recibió una demanda diez veces superior a la oferta. Una operación bastante inusual por el plazo de vencimiento y que ha activado las alarmas por un posible ‘empacho’ en el mercado estadounidense, donde los inversores han empezado a exigir más rentabilidad para comprar los bonos de estas empresas.
JP Morgan estima que el 14% del mercado de deuda con grado de inversión americano está ya vinculado a la IA, así que el paso lógico parece ser desviar las nuevas emisiones a Europa. «Los hiperescaladores ya anticipan más de 700.000 millones en gasto de capital, niveles históricos.
La pregunta es quién financiará ese gasto extraordinario y la respuesta son los mercados de capitales», explica Dom Rizzo, gestor de T. Rowe Price.
La situación se produce en medio de los recientes temores a una burbuja en el sector, que lleva ya mucho recorrido en Bolsa y tiene que hacer frente a las dudas sobre cómo será capaz de monetizar toda esta ola de inversiones. «Lo cierto es que estas compañías están desafiando la ley de la gravedad en cuanto a valor de mercado, con algunas de ellas que capitalizan dos, tres o cuatro billones de dólares, pero que al tiempo son capaces de generar ganancias de 100.000 millones», señala David Cano, socio director de Afi. Para el experto, esta situación y el apetito por su deuda se puede asemejar a lo que se denomina ‘efecto Fomo’. Es decir, el miedo a perderse algo en lo que todos participan.