Escribano se atrinchera en Indra y no vende su empresa tras el órdago de Sánchez

Sede central de Indra en Alcobendas (Madrid).
Y Moncloa venció o los Escribano renunciaron. Ángel y Javier han decidido guardar en un cajón la operación que durante un año ha estado sobre la mesa de la dirección de Indra. No habrá fusión por absorción de Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), ni integración ni otra fórmula. Ambas compañías seguirán sus caminos por separado, salvo uniones puntuales en los diferentes proyectos relacionados con la modernización del Ejército español, que han recibido miles de millones de euros públicos. Los directivos madrileños renuncian a vender su compañía para que Ángel continúe en el sillón de mando, a pesar de los intentos continuados por parte de la Oficina de Asuntos Económicos de la Moncloa para que abandone el cargo lo antes posible. La operación, que comenzó en abril del año pasado —"ya se ha intentado en varias ocasiones", señalan fuentes del sector— , fue ideada para crear un gigante nacional de la defensa. «Somos complementarios", llegaron a afirmar dirigentes de ambas compañías. Aunque en aquel momento se obvió el evidente conflicto de intereses, al estar los hermanos Escribano en la parte compradora y vendedora de la operación. «Claro que lo hay", señaló José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, en verano del año pasado. «Eso no significa que no se pueda analizar su compra", añadió. Se analizó, se estudió en una comisión 'ad hoc' y se aprobó su encaje en la estrategia, todo por unanimidad y sin temor al conflicto de intereses, al menos hasta finales del año pasado, cuando este sí jugó un papel clave. «No era un conflicto que conociéramos en relación con la pretensión de algunos de los miembros implicados, no quiero dar más detalles", señaló ayer Montero.