Muchos están pagando de más por esto en la factura de la luz: el detalle que debes revisar hoy
La potencia contratada, el tipo de tarifa y el QR de la factura pueden revelar si estás abonando más de lo necesario cada mes en la factura de la luz

Una mujer analiza su factura de la luz
Todos tenemos asumido que, cuanta más luz consumamos, más subirá la factura que nos llegue el mes correspondiente. Pero, en muchos hogares, una parte del recibo se paga incluso antes de que hayamos encendido una luz, puesta una lavadora o puesto en marcha el microondas. Nos referimos a la potencia, lo que cuesta tener en casa una cantidad de kilovatios determinada.
El cambio de potencia, que se solicita a través de la comercializadora, se puede modificar, con carácter general, cada doce meses. Este es el plazo que ordena la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El consumidor puede acceder a sus datos de potencia, por lo general a través de la app de la comercializadora, para comprobar si la potencia que tiene contratada se ajusta a su uso real.
La potencia contratada: el coste fijo que muchos no revisan
Según la potencia que tengamos contratada, podremos poner más o menos electrodomésticos a la vez sin que nos salte el limitador. El problema aparece cuando se tiene una potencia demasiado alta solo ‘por si acaso’. En ese caso, el usuario está pagando todos los meses por una capacidad que no está disfrutando.
Desde la implantación del peaje 2.0TD, habitual en suministros domésticos, la factura distingue tres periodos para la energía consumida —punta, llano y valle— y dos periodos para la potencia: punta y valle.
Esto significa que no solo importa cuánta potencia se tiene contratada, sino también en qué tramo. Muchos hogares pueden tener margen para ajustar la potencia en el periodo punta, mantener otra en valle o revisar si la configuración actual responde realmente a sus hábitos.
Además de la potencia contratada, hay que ajustar también el tramo. Muchos hogares pueden tener margen para ajustar la potencia en el periodo punta, otra en valle o revisar la configuración actual para ver si realmente se corresponde con sus hábitos.
Salud y bienestar
El IDAE lo confirma: mucha gente comete este error con el frigorífico y dispara el consumo eléctrico
Antonio Bret
El dato que debes mirar en la factura
¿Cuál es el truco, entonces? La clave radica en hacer una comparación entre la potencia contratada y la potencia máxima demandada. La CNMC dispone de herramientas para entender la factura: en el apartado de consumos puede consultarse la potencia contratada y demandada en el último año, algo que se puede tomar como referencia a la hora de tomar decisiones.
No se trata de bajar la potencia a ciegas. Si se reduce demasiado, pueden producirse cortes, pero si durante meses la potencia máxima demandada está claramente por debajo, puede que estés pagando de más.
Por eso también conviene revisar el código QR de la factura, que permite acceder al comparador de ofertas de energía, una herramienta pública con la que el consumidor puede contrastar su contrato con otras opciones disponibles.
No todo es potencia: también cuenta la tarifa
Además de la potencia, el otro gran bloque es el consumo, que depende de los kilovatios hora utilizados y el precio aplicado por la comercializadora correspondiente. Hay que revisar, por supuesto, la potencia, y también comprobar si la tarifa contratada encaja con los hábitos de consumo del usuario.
Un contrato con precios distintos según la hora puede ser interesante para quienes pueden poner la lavadora, el lavavajillas o cargar sus dispositivos en las horas valle. En cambio, una tarifa plana o con precio estable no siempre compensa si el precio del kilovatio hora es más alto que el de otras opciones. Para saber qué conviene de verdad, lo recomendable es comparar la tarifa con los datos reales de consumo de cada vivienda.
Qué hacer antes de cambiar nada
Si te quieres poner manos a la obra, es importante revisar tres datos antes que nada: la potencia contratada en punta y valle, la potencia máxima demandada durante el último año y el tipo de tarifa aplicada. Así, podrás valorar si conviene reducir la potencia, cambiar los hábitos de consumo o buscar otra oferta.