El Gobierno garantiza el suministro de queroseno para 90 días de vuelos
El responsable de Energía asegura que los contratos con proveedores se están cumpliendo con normalidad y que los cargamentos están llegando a su destino sin incidencias

Un camión de respostaje listo en la pista de un aeropuerto.
España tiene reservas de queroseno suficientes para abastecer su aviación durante el próximo verano incluso si se interrumpiera por completo el suministro del exterior. El Gobierno quiere trasladar un mensaje de tranquilidad ante las tensiones en los mercados energéticos derivadas del conflicto en Oriente Medio y cifra las existencias actuales en torno a los 90 días de consumo. "Aunque hipotéticamente mañana se cerrara la frontera, cosa que no va a ocurrir, este verano teóricamente lo podríamos pasar", afirmó este lunes el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum.
El responsable de energía destacó que los contratos con proveedores se están cumpliendo con normalidad y que los cargamentos están llegando a su destino sin incidencias. Asimismo, Groizard atribuyó esta relativa fortaleza respecto a otros países del entorno al trabajo previo de España para adaptarse a su condición de "península energética", lo que le ha permitido depender menos del estrecho de Ormuz que otros socios europeos.
Sin embargo, el Ejecutivo advierte de que esa posición favorable no significa "inmunidad" total a la guerra, ya que el país ya está expuesto a una crisis de precios cuya duración es imposible de prever y cuyos efectos económicos se prolongarán incluso cuando cese el conflicto mientras se reparan las infraestructuras y se restablecen los flujos comerciales.
El número dos de Sara Aagesen en el departamento para la Transición Ecológica defendió que el país está "en mejor posición" que otras regiones del mundo y países de la UE, porque apenas importa petróleo y gas del que pasa por Ormuz y porque tiene más regasificadoras y refinerías adaptadas para trabajar con gas y petróleo de distintas procedencias. Así, en el debate europeo sobre garantías de abastecimiento, España participa con una postura de solidaridad con sus socios, pero "bajo la premisa primera de garantizar el suministro propio", según precisó el secretario de Estado.
Bruselas ha cifrado ya en 30.000 millones de euros el coste de la crisis energética actual para Europa y el secretario de Estado subrayó que cada euro adicional pagado por combustibles fósiles que podrían haberse sustituido por fuentes autóctonas es "un euro que no nos está ayudando a ser más fuertes en la siguiente crisis".
Con este escenario de fondo, el jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, quiso dejar claro este lunes que el estrecho de Ormuz ha perdido para siempre su imagen de ruta segura para el petróleo mundial. "El hecho de que haya podido cerrarse una vez significa que puede volver a cerrarse", lamentó en declaraciones a la agencia Bloomberg antes de reunirse con el secretario general de la OPEP. Birol no escatimó en advertencias sobre el impacto global de la crisis energética en curso y subrayó que tanto los operadores como los mercados han perdido confianza en este paso en los últimos meses.
Un cierre por partida doble
La AIE tilda el momento actual de "histórico", en el que, según Birol, "energía, política exterior y geopolítica se cruzan de una forma que el mundo tardará poco en entender que tiene consecuencias devastadoras para la economía". Aunque Washington y Teherán han acordado un alto el fuego, el paso de Ormuz sigue sin abrirse y los bandazos por ambas partes han dejado esta vía crítica para el crudo y el gas cerrada en dos frentes: por el lado iraní y por el bloqueo que el Ejército estadounidense impuso a los puertos de Irán. El resultado: una montaña rusa de precios en los mercados energéticos y una incertidumbre que no hace más que crecer. Una situación que, según Birol, amenaza con disparar todavía más la inflación y enfriar el crecimiento económico en buena parte del mundo.
En este contexto, el Gobierno español está sacando músculo de la "ventaja competitiva" de España en energías renovables, que está permitiendo que la factura eléctrica de los consumidores "esté protegida" en esta crisis, defiende, frente a lo que ocurrió durante la guerra de Ucrania en 2022.