España, bajo el riesgo del fantasma de estanflación en Francia y Alemania
El debilitamiento de nuestros principales exportadores puede lastrar el PIB nacional

(i-d) El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, durante una reunión.
El crecimiento económico de la zona euro está estancado. Son ya muchas las voces que se alzan invocando a los fantasmas de la estanflación en el Viejo Continente, la peor coyuntura a la que puede hacer frente una economía. Cuando se produce un escenario de estanflación, un país deja de crecer mientras que los precios se incrementan, propiciando además un aumento del desempleo. Gran parte de los analistas y economistas dan por hecho que la subida de los precios energéticos derivada del cierre del estrecho de Ormuz disparará la inflación en todo el mundo. Además, los dos grandes motores económicos de la Unión Europea, Francia y Alemania, llevan tiempo estancados. «No podemos seguir creciendo indefinidamente si los países a los que vendemos y con los que comerciamos no crecen", advertía recientemente Carlos Ocaña, director general de Funcas. La OCDE también avisó el pasado martes en su último informe sobre Previsiones Económicas que un debilitamiento de la demanda externa podría lastrar la economía española. En efecto, los que también son los dos principales destinos de las exportaciones españolas están experimentando una pronunciada desaceleración de su crecimiento económico. Concretamente, durante el primer trimestre de 2026, el PIB alemán se elevó apenas un 0,3%, mientras que el francés se quedó totalmente plano (0,0%). España exportó bienes por valor de 56.000 millones de euros a Francia y 39.700 millones de euros a Alemania en 2025, según datos del ICEX. "El hecho de que las economías alemanas y francesas estén sufriendo tendrá un impacto en algún momento en las exportaciones de bienes españolas", asegura Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía en la empresa francesa Coface. «España se ve afectada por la debilidad de Alemania y Francia, en un contexto de demanda exterior débil", coincide Rubén Segura-Cayuela, director de Investigación Económica para Europa de Bank of America (BofA), en declaraciones a este medio. Las industrias más afectadas son la automoción y la producción de maquinaria. España exportó más de 35.000 millones de euros en coches el año pasado, pero tanto en Francia como en Alemania las matriculaciones de vehículos nuevos vienen cayendo desde 2019, salvo algunos meses excepcionales. La industria automotriz española comienza a notar los efectos del descenso de la demanda en las grandes economías europeas, que se suma a la carrera por adaptarse a la electrificación en las fábricas. En 2025 la producción de vehículos cayó un 4,3%, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). «Este descenso de la producción es una señal de que hay que reforzar y actuar de inmediato sobre el sector de la automoción, no solo de España, sino de Europa. El descenso de la demanda evidencia que debemos seguir impulsando la transición a las cero emisiones con medidas mucho más eficaces y coordinadas", apunta José López-Tafall, director general de Anfac.