Los precios, falta de pisos y duros requisitos enfrían las hipotecas
La petición de préstamos para casas se desplomó un 30% en el segundo trimestre

Un bloque de viviendas en construcción en La Lastra.
El año 2026 está marcando un punto de inflexión para el mercado hipotecario español. Atrás quedaron los tiempos en los que la guerra por ganar clientes dio pie a una mejora de las condiciones de los préstamos. Tras un 2025 en el que la concesión de hipotecas subió con fuerza —cerca del 18%— hasta alcanzar el medio millón de préstamos, las entidades bancarias han comenzado a cerrar el grifo del crédito o, al menos, a elevar el listón para acceder a la financiación. Se trata de un problema añadido para muchas familias que enfrentan una grave crisis de la vivienda en España, que combina precios elevados, financiación cada vez más restrictiva y una profunda escasez de oferta.
Eldesequilibrio entre la oferta y la demanda ha provocado un déficit de viviendas en España que cada año se agranda más. En 2027 serán casi 900.000 los inmuebles que falten para dar respuesta a la creación de nuevos hogares, según las últimas estimaciones de BBVA Research. La lucha por comprar una casa se traduce en precios que no dejan de subir, especialmente en los grandes núcleos urbanos y áreas de mayor demanda, dejando en el limbo los planes de muchas familias que quieren construir un hogar.
Por tanto, aunque la demanda de vivienda sigue siendo elevada, cada vez son menos los hogares que cumplen los requisitos para materializar la compra. Tras casi dos años de subidas consecutivas, las hipotecas constituidas sobre viviendas pisaron el freno y retrocedieron un 0,1% el pasado mes de mayo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Los expertos advierten de que la demanda se está viendo desplazada al mercado del alquiler por la imposibilidad de reunir las cantidades requeridas para adquirir inmuebles.
Las cifras confirman además la tendencia de los últimos meses: se firman menos compraventas y quienes consiguen adquirir una vivienda necesitan financiar importes cada vez más elevados. Ya son cinco los meses consecutivos en los que la compraventa de inmuebles sufre un retroceso. En mayo, la concesión de préstamos hipotecarios retrocedió un 4% hasta las 30.577 operaciones, pese a que la cuantía de los créditos aumentó otro 4% hasta alcanzar una media de 182.000 euros, según el Centro de Información Estadística del Notariado (Cien).
Se trata de un problema añadido para muchas familias que enfrentan una grave crisis de la vivienda en España
A esto se suma otro obstáculo: los bancos españoles están comenzando a rechazar solicitudes por parte de las familias para acceder a hipotecas, tal y como refleja la Encuesta de Préstamos Bancarios elaborada por el Banco Central Europeo (BCE). Además de ello, el informe arroja que la petición de hipotecas se hundió en nuestro país un 30% en el segundo trimestre, el doble que la media de la zona euro, que alcanzó un 15%. Este desplome se suma al ya experimentado en los tres primeros meses del año, cuando las solicitudes de préstamos retrocedieron un 10%.
Entre las grandes economías del euro, solamente Alemania registró una caída similar en las peticiones de créditos a particulares para comprar viviendas. Precisamente los bancos germanos y españoles reportaron en este periodo un endurecimiento neto de los criterios aplicados para conceder estos préstamos, lo que refleja un aumento de los tipos de interés y de los márgenes en los préstamos de mayor riesgo, señala el BCE.
Por tanto, los bancos están prestando con mayor cautela y priorizan los perfiles con ingresos estables, menor nivel de endeudamiento y una mayor capacidad de ahorro para afrontar la entrada de la vivienda.
Fuentes del Banco de España consultadas por este periódico sostienen que esta mayor rigidez a la hora de conceder créditos por parte de las entidades bancarias se debe a que están percibiendo «un cierto deterioro en las perspectivas del mercado de la vivienda y en la solvencia de los prestatarios».
La inestabilidad geopolítica, que ha provocado un enfriamiento de las perspectivas económicas generales en los últimos meses, es el otro motivo señalado.
La subida de tipos de interés aprobada por el BCE en junio también tuvo su impacto en el euríbor, que se situó en una media del 2,85% en el mes de julio, encareciendo las hipotecas a tipo variable. En comparación con el mismo periodo de 2025, el euríbor se ha disparado un 36%. Todos los analistas coinciden en que se producirá una nueva subida en septiembre.