Diario de León

El grave obstáculo de los universitarios foráneos: el economista Gonzalo Bernardos advierte sobre la crisis para hallar piso

El experto señala que la escasez de oferta y las restricciones al alquiler por habitaciones complican la vida a los estudiantes, perjudicando también a las universidades y a la economía local

Cuando compartir piso ya no es una práctica exclusiva de estudiantes

Cuando compartir piso ya no es una práctica exclusiva de estudiantes

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El mercado inmobiliario en España continúa asfixiando a los ciudadanos, pero uno de los colectivos que sufre con mayor crudeza esta tensión es el de los jóvenes que deben trasladarse de ciudad para cursar sus estudios superiores. Según ha advertido recientemente el profesor y economista Gonzalo Bernardos, el principal desafío al que se enfrentan los universitarios que viven lejos de su hogar familiar no es la adaptación académica, sino la extrema dificultad para conseguir un piso donde alojarse junto a otros compañeros debido a la alarmante falta de oferta en alquiler.

Frente a esta problemática, Bernardos critica que las administraciones públicas central y autonómica suelan plantear la construcción de más residencias de estudiantes como solución única. El economista matiza que esta alternativa ignora la preferencia real de la mayoría de los jóvenes, quienes, tras superar el primer año de carrera, optan mayoritariamente por independizarse compartiendo piso para abaratar costes y ganar independencia.

La situación se vuelve especialmente crítica en grandes núcleos urbanos como Barcelona. El experto señala que los topes y controles a los precios del alquiler —donde se obliga al propietario a percibir la misma cuantía tanto si arrienda una vivienda completa como si lo hace a varios inquilinos por habitaciones— provocan un efecto contrario al deseado. Como respuesta defensiva, muchos arrendadores prefieren alquilar el inmueble a una única persona y prohibir expresamente la convivencia permanente de más inquilinos para evitar sanciones.

Esta normativa restrictiva y la consiguiente escasez de pisos compartidos están generando un impacto colateral de gran alcance. Bernardos advierte que ciudades como Barcelona están empezando a perder alumnos en sus másteres y posgrados ante la imposibilidad de encontrar alojamiento asequible, un revés que termina afectando negativamente no solo al ámbito académico de las universidades, sino también a la economía de los comercios, bares, restaurantes y locales de ocio de las zonas afectadas.

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