Cuotas en el aire y sin mejoras en su paro: el dilema que mantiene en vilo a los autónomos

En ese acuerdo fijaron la senda para los tres ejercicios siguientes, hasta 2025, y ahí había que volver a negociar las cuotas de los tres años siguientes y otros tres más para culminar esta reforma prometida también a Europa en 2032, "en un plazo máximo de nueve años"

Un trabajador autónomo se sorprende por la subida de la cuota de la SSGetty Images

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Agencias

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El bloqueo político impacta de lleno en los cerca de 3,5 millones de autónomos, profesionales que se han forjado a sí mismos y tienen que hacer frente a una oleada de facturas que no dejan de crecer, más desde que estalló la guerra en Oriente Medio, que se ha convertido en otra nueva piedra en un camino que cada vez se les pone más cuesta arriba.

La parálisis es total en este último año. Desde el pasado octubre no hay ninguna negociación entre el Gobierno y las principales asociaciones que representan a estos trabajadores sobre un tema tan importante y crucial como las cotizaciones que tienen que pagar, no ya el año que viene, sino este mismo. Sus cuotas se congelaron en 2026 con la intención de retomar una mesa que saltó por los aires con una propuesta de la ministra Elma Saiz que fue rechazada de forma unánime por sindicatos, patronal y principales asociaciones del colectivo -así como partidos políticos, de izquierdas y de derechas, e incluso miembros del propio Ejecutivo- al proponer un fuerte incremento de hasta más de 200 euros al mes, "un sablazo", como lo calificaron. La contrapropuesta que llegó pocos días después y que enmendaba casi al cien por cien el texto inicial con una subida insignificante de entre 3 y 15 euros al mes tampoco satisfizo y, desde finales de octubre, se rompió ya toda negociación y no ha habido a lo largo de todo el año ni el más mínimo conato de encarrilarla.

El Ejecutivo sabe que está atado de pies y manos ante la falta de consenso que hay para subir las cotizaciones a los autónomos pese a que estaba, en realidad, pactado desde el año 2022, cuando se alcanzó un acuerdo tripartito -revalidado en el Parlamento- para vincular de forma definitiva las cotizaciones de este colectivo a sus ingresos reales, lo que implica, en la mayor parte de los casos, elevar su aportación, en aras también de que gocen de una mayor protección, puesto que hasta entonces la inmensa mayoría, más del 80%, cotizaba por la base mínima.

En ese acuerdo fijaron la senda para los tres ejercicios siguientes, hasta 2025, y ahí había que volver a negociar las cuotas de los tres años siguientes y otros tres más para culminar esta reforma prometida también a Europa en 2032, "en un plazo máximo de nueve años".

En vista de la complejidad parlamentaria, la parálisis del Gobierno y un horizonte en el que no se descarta la posible disolución de las Cortes este mismo otoño y, por tanto, un adelanto electoral, la opción que cobra fuerza es que los autónomos mantengan sus cuotas congeladas el próximo año. Pero la incertidumbre es máxima entre este colectivo y, aunque a priori pueda parecer una buena noticia que no aumenten sus pagos mensuales a la Seguridad Social, la cuestión es si llegará más adelante de golpe y porrazo. Sin anestesia.

Así lo denunciaba esta misma semana UPTA: "Cuatro meses para 2027 y ni una respuesta: el futuro de las cotizaciones de los autónomos sigue bloqueado", lamentaba su presidente, Eduardo Abad, que ponía encima de la mesa una propuesta: subir las cotizaciones al menos tres puntos por encima del IPC. "No podemos seguir fabricando pensionistas pobres entre los autónomos", advertía. Discrepa totalmente de esta iniciativa Lorenzo Amor, presidente de ATA: "Desde octubre del año pasado el ministerio no nos ha convocado para absolutamente nada. No está la situación para plantear una subida de cuotas porque el Gobierno sigue incumpliendo su compromiso de mejorar la protección de los autónomos".

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Porque la parálisis no afecta solo a las cotizaciones, sino que continúan pendientes reformas esenciales para mejorar la protección social de estos trabajadores, como modificar el cese de actividad para eliminar trabas y requisitos y que realmente accedan quienes lo necesiten (y no denieguen el 60% de las solicitudes), una promesa del Ejecutivo que previsiblemente también se quedará en el tintero; o extender a este colectivo el subsidio para mayores de 52 años, una reivindicación que comparten todas las asociaciones y a la que el Gobierno ha cerrado la puerta. 09/05/17-32/26