Diario de León

Varias denuncias por altercados con un vecino dejan sin bar a Otero de Curueño

La arrendataria denuncia al presidente de la Junta Vecinal por insultos e intimidaciones

El bar era el único establecimiento hostelero que había en el pueblo.

El bar era el único establecimiento hostelero que había en el pueblo.dl

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El teleclub de Otero de Curueño, el único bar de la localidad, permanece cerrado en medio de un conflicto que enfrenta desde hace meses a la mujer que explotaba el establecimiento con el presidente de la Junta Vecinal. La arrendataria sostiene que las presiones, insultos y comportamientos intimidatorios que atribuye al responsable vecinal han terminado por hacer inviable su continuidad al frente del negocio. El presidente, por su parte, niega estas acusaciones y atribuye el cierre a las consecuencias de una inspección sanitaria realizada en el establecimiento, cuestión desmentida por varias fuentes.

El origen del enfrentamiento, según relata la responsable del bar en la denuncia presentada ante la Guardia Civil, se sitúa en las fiestas patronales de la localidad. El presidente de la Junta Vecinal le habría pedido que aportara dinero para sufragar parte de las celebraciones, una petición a la que la mujer se negó porque acababa de hacerse cargo del establecimiento y su situación económica no le permitía asumir ese gasto.

A partir de entonces, según su versión, el responsable de la Junta Vecinal habría tratado de perjudicar su actividad. La denunciante asegura que las actividades festivas fueron organizadas al otro lado del bar, dificultando que los asistentes consumieran en el establecimiento. El conflicto se agravó el último día de las fiestas, el 3 de agosto, cuando la Junta Vecinal contrató una discoteca móvil que, según la mujer, pretendía conectarse a la instalación eléctrica del bar.

La arrendataria explica que se negó porque la potencia contratada no permitía realizar esa conexión con garantías y que, después de comunicarlo, el presidente comenzó a gritarle y a insultarla gravemente. Según consta en su denuncia, entre los insultos que le profirió se encontraban «golfa», «manipuladora» e «hija de puta». La mujer señala que la situación llegó a tal nivel de tensión que varias personas tuvieron que sujetar al presidente para evitar que pudiera agredirla físicamente.

La Guardia Civil tuvo que acudir al establecimiento. Aunque inicialmente la mujer no formalizó la denuncia por temor a posibles represalias, posteriormente se produjo un encuentro en presencia de agentes para intentar zanjar el conflicto.

El relato de la arrendataria no se limita a su propia declaración. Según la documentación aportada, varios vecinos han prestado declaración como testigos de los hechos y han confirmado la existencia de insultos y situaciones de tensión protagonizadas por el presidente de la Junta Vecinal. Estos testimonios se incorporan al contexto de un enfrentamiento que, según la denunciante, ha ido deteriorando progresivamente la convivencia en el establecimiento.

Otro de los episodios que recoge la documentación se produjo el 31 de octubre de 2025, durante una celebración de Halloween. La alcaldesa de Valdepiélago se encontraba en el bar junto a su marido y sus hijos cuando, según su propia denuncia, el presidente de la Junta Vecinal comenzó a increparla e insultarla. La situación obligó nuevamente a requerir la presencia de la Guardia Civil, que acudió al establecimiento y procedió a desalojarlo.

La alcaldesa denunció entonces los hechos y manifestó que no se trataba de un episodio aislado, sino de una situación de enfrentamiento que se había prolongado durante meses. En el marco de aquella actuación policial, y según consta en la documentación aportada, se produjo además la retirada de oficio de su permiso de armas, dado que el presidente de la Junta Vecinal es cazador.

La alcaldesa también relacionó aquella escalada de tensión con una decisión municipal sobre la señalización de la calzada frente a la vivienda del responsable vecinal y aseguró haber recibido posteriormente descalificaciones y acusaciones públicas. En su denuncia manifestó su temor a que pudieran producirse nuevos episodios de carácter agresivo y señaló que la situación había afectado también a sus hijos.

Conflictos también con el agua

Los enfrentamientos no se han limitado al bar. En julio de este año se produjo otro desencuentro entre el presidente de la Junta Vecinal y trabajadores municipales durante la revisión de uno de los depósitos de agua de Otero de Curueño. Una llave se rompió accidentalmente en el interior de la cerradura cuando los operarios intentaban abrir el depósito. El presidente se personó en el lugar y sostuvo que se trataba de un depósito perteneciente a Fuentes y cuya competencia correspondía a la Junta Vecinal, advirtiendo a los trabajadores de que denunciaría si continuaban actuando sobre él. El Ayuntamiento mantiene, sin embargo, que el depósito pertenece a la red general y que el agua almacenada permite también abastecer a las fuentes de la localidad. Después de comunicarle que se sustituiría la cerradura y que se le entregarían las nuevas llaves, el responsable vecinal acudió al lugar una vez realizados los trabajos, rechazó recogerlas y requirió la presencia de la Guardia Civil, acusando a uno de los trabajadores de forzar la cerradura. El Ayuntamiento niega esta versión y sostiene que el cambio fue necesario debido a la rotura de la llave.
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