Diario de León

La vivienda se encarece casi cuatro veces más que los salarios

Imagen de archivo de dos personas delante de carteles de venta de viviendas en una inmobiliaria..

Imagen de archivo de dos personas delante de carteles de venta de viviendas en una inmobiliaria..EFE/Luis Tejido

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J. A. González
Madrid

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Si un piso costaba 100.000 euros en 2013, hoy costaría 208.000, si se tiene en cuenta la evolución media del precio de la vivienda. Si un sueldo era entonces de 20.000 euros, habría aumentado hasta los 26.000. La diferencia resume trece años de carrera desigual: entre el segundo trimestre de 2013 y el mismo periodo de 2026, la vivienda se encareció un 108% y el salario medio creció apenas un 30% en términos nominales. Un informe publicado este viernes por el gabinete económico de CC OO advierte de que esta brecha no solo aleja a los trabajadores de la compra de una casa, sino que también presiona a los pequeños negocios y limita la capacidad de consumo de las familias.

El desfase se traduce en más años de trabajo para comprar una vivienda. Según los cálculos recogidos por el sindicato, adquirir una casa de 90 metros cuadrados exigía 3,1 salarios anuales íntegros en 1985; ahora requiere 7,1. En Baleares hacen falta 12,2 anualidades y en Madrid, diez. La comunidad madrileña también destaca por la evolución reciente: desde 2013, el precio de compra ha subido un 142%, frente al 34% de los salarios, cuatro veces más.

El desembolso empieza antes de firmar la hipoteca. CC OO calcula que el comprador necesita, por lo general, un ahorro previo equivalente al 30% del precio: un 20% para la entrada que no financia el banco y otro 10% para impuestos y gastos. Con el esfuerzo medio actual, reunir esa cantidad equivale a 2,1 años de salario íntegro. Para quienes ya pagan un alquiler elevado, ahorrar esa suma resulta todavía más difícil.

El sindicato advierte además de que buena parte del encarecimiento inmobiliario escapa al índice de precios de consumo (IPC), que recoge la evolución del alquiler durante un mismo contrato, pero deja fuera las compraventas y las subidas al firmar uno nuevo.

Presión también en el alquiler Quien no puede comprar busca un alquiler, pero tampoco ahí encuentra alivio. Entre 2015 y 2024, los nuevos contratos se encarecieron un 37%, frente al 21% que avanzaron los salarios. El conjunto de los alquileres subió un 23%, porque los contratos vigentes registraron incrementos más moderados. El salto llega al cambiar de vivienda o buscar la primera. CC OO señala que algunos hogares terminan alquilando habitaciones o recurriendo a infraviviendas y destaca las dificultades de jóvenes y migrantes para acceder al mercado.

La subida de los nuevos contratos supera la salarial en todas las comunidades analizadas. Comunidad Valenciana y Baleares registraron aumentos cercanos al 50%, mientras Canarias rondó el 40%. El índice del INE empleado en el estudio no incluye País Vasco, Navarra, Ceuta ni Melilla.

Los alquileres también presionan a quienes levantan una persiana. Según datos de la Agencia Tributaria recogidos por CC OO, la renta mediana de los locales comerciales cayó un 11,2% en 2020 y rebotó después: un 5,8% en 2021, un 8,3% en 2022 y un 4,5% en 2023. Alcanzó ese año 52 euros por metro cuadrado anuales, máximo nominal de la serie, tras acumular una subida del 18,6% en tres años. El repunte acumulado respecto a 2019, sin embargo, rondó el 6%, menos que la inflación del periodo.

El encarecimiento afecta especialmente a los negocios que renegocian un contrato o alquilan por primera vez. Una pyme recién creada debe pagar el local antes de consolidar sus ventas y necesita reservas para afrontar los primeros meses de actividad. CC OO sostiene que esta presión puede contribuir a la rotación de establecimientos en determinadas zonas. Incluso quien posee el local puede plantearse alquilarlo a terceros o transformarlo en vivienda si obtiene mayor rentabilidad que manteniendo su actividad.

El sindicato también observa un coste para el conjunto de la economía. El dinero que las familias destinan a alquileres e hipotecas reduce su capacidad para comprar otros bienes y servicios. A la vez, la inversión inmobiliaria compite por capital con las actividades productivas. El informe cita una rentabilidad bruta de la vivienda del 16% en 2025, frente al 7% de rentabilidad ordinaria de los recursos propios empresariales, según el Banco de España, aunque advierte de que las magnitudes no son directamente comparables.

Una simulación elaborada por el gabinete económico en 2025 estima que reducir un 30% el coste de la vivienda podría incrementar la demanda agregada entre 21.000 y 26.000 millones de euros y favorecer la creación acumulada de entre 330.000 y 411.000 empleos en cinco años. Son resultados sujetos a los supuestos del modelo, no una previsión.

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