Diario de León

OPINIÓN Manuel Portela

El dilema de la guerra en Irak

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La guerra será inevitable en cuanto se despejen las dudas acerca de la duración y extensión del conflicto. Será entonces cuando habrá desaparecido la incertidumbre. Una mayoría silenciosa carece de duda alguna acerca de que el conflicto terminará con un triunfo inmediato de los norteamericanos. Tampoco dudan sobre el alcance de las recompensas económicas esperadas: debilitamiento por largo tiempo de la capacidad de influencia del cártel de la OPEP, precios futuros por debajo de los 15 dólares para el crudo y un ensayo masivo de nuevas tecnologías militares. Son beneficios bien tangibles y cuantificables que superarían cualquier estimación de los costes directos esperados. Serían unos beneficios para todos, hayan apoyado o no la invasión, pero que podrían repartirse de forma desigual según haya sido su colaboración en el esfuerzo (los EE.UU. intentarán no beneficiar a los «gorrones»). El rápido triunfo militar representaría una expectativa real de unos menores y «permanentes» costes de la energía para los países consumidores, cuando los tres centros de la economía internacional (Japón, EE.UU., UE) están simultáneamente en alguna fase de un ciclo económico recesivo. Un estímulo neto para la recuperación económica una vez agotado el recorrido de la política monetaria. Además, los problemas presupuestarios de los países productores alimentarían el incentivo a aumentar de forma «duradera» la producción de petróleo en proporción directa al coste de su extracción (mayor en Rusia, menor en Arabia Saudí). Una garantía para la expansión estable de la economía. Pero también son muchos los que tienen grandes dudas sobre el éxito fácil. Piensan que antes de invadir Irak debería resolverse el problema de producción en Venezuela.

tracking