Las empresas españolas no innovan su jerarquía ni la gestión de sus plantillas
Las empresas españolas no se distinguen por su espíritu innovador y el conservadurismo se extiende en la mayoría de ellas a la gestión de los recursos humanos. En su lento avance hacia modelos más flexibles -constata un informe sobre «Los desafíos de la competitividad» publicado por la Fundación BBVA-, todavía ajustan empleo con prejubilaciones, en lugar de formar empleados polivalentes, mantienen una pesada estructura jerárquica que va a más y siguen ofreciendo muy poca información a sus trabajadores sobre la marcha del negocio. El trabajo ha sido elaborado por un grupo de profesores de la Universidad Pública de Navarra sobre empresas de todos los ámbitos geográficos y sectores de actividad de la economía española. Aunque centrado en el análisis del esfuerzo tecnológico de las compañías, también aborda las políticas de recursos humanos y la transformación de sus estructuras internas. Según la muestra, las empresas españolas dimensionan sus plantillas recurriendo prioritariamente a la jubilación anticipada (un 42,6%), a la reducción de los contratos de los trabajadores eventuales (un 28,8%) y sólo en un 11% se valen de la reubicación de empleados polivalentes. Poca flexibilidad Al seleccionar sus recursos humanos, las empresas valoran sobre todo la formación (33%), la experiencia previa (31,5%) y apenas el 16,1% la capacidad de adquirir nuevos conocimientos. Aspectos como la capacidad para trabajar en grupo o la personalidad son mucho menos considerados. El compromiso con la formación es reducido: como media, las empresas españolas dedicaron 21,15 horas por trabajador y año a la formación de personal, lejos aún de las 50 horas de las compañías alemanas. En España, por sectores, el abanico se extiende entre las 7,39 horas del textil y las 28,9 horas de la industria química. La intensidad del esfuerzo en formación está asociada a la introducción de cambios tecnológicos, la preocupación por la calidad y la disponibilidad de los empleados para realizar tareas más amplias y variadas, factores relacionados todos ellos con la mejora de la competitividad. Las políticas de gestión de los recursos humanos «resultan bastante tradicionales», apuntan los autores. Están poco orientadas a conseguir la versatilidad y multifuncionalidad de los empleados y, por los datos obtenidos, parece que la empresa española no está apostando por una opción basada en la movilidad funcional, sino que se decanta por el mantenimiento de una alta especialización de la fuerza laboral, según el modelo anterior. La empresa española está ofreciendo muy poca información a sus trabajadores sobre la evolución y situación del negocio. Un 32% no ha considerado siquiera la posibilidad de mantener a sus trabajadores al corriente de los retos, dificultades, resultados y oportunidades que se están alcanzando como consecuencia de su trabajo colectivo.