Romano Prodi intenta poner fin a las dimisiones por el «caso Eurostat»
El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, todavía se resiste a creer que el escándalo de Eurostat pueda convertirse en un huracán político y está decidido a mantener a flote un barco al que ya le han comenzado a salir vías de agua. Il professore comparece hoy a puerta cerrada ante los jefes de los grupos políticos de la Eurocámara, y básicamente lo hará para negar cualquier implicación de su equipo en el supuesto fraude de la oficina comunitaria de estadísticas. Una de los comisarios más directamente tocados por la doble contabilidad, el desvío de fondos y los contratos ficticios que presuntamente firmó Eurostat durante varios años es el español Pedro Solbes, responsable europeo de Economía y Asuntos Monetarios, de cuyo departamento también depende orgánicamente la oficina de estadísticas. Antes las voces de algunos eurodiputados que apuntaron hacia Solbes, pidiendo su dimisión, Prodi la rechazará de forma tajante, alegando que el supuesto fraude se ha producido con anterioridad a 1999, año de la toma de posesión del actual gabinete de la Comisión Europea. Los grupos mayoritarios de la Eurocámara, el Popular y el Socialista, también advirtieron que si los minoritarios insisten en atacar al comisario español, ellos mismos se encargarán de poner el ventilador para extender las responsabilidades a otros departamentos que también meten baza en Eurostat.