El BCE suspende a la eurozona por la escasa liberalización de Internet
Los países de la zona euro suspenden otra vez el examen que el Banco Central Europeo realiza periódicamente sobre la liberalización de sus industrias de red. Principales beneficiarios de las reformas de los mercados deben ser los consumidores, porque la apertura a la competencia se traduce en rebajas de las tarifas que pagan por unos servicios esenciales. De hecho, los precios de las telecomunicaciones, el gas y la electricidad suponen el 6% del IPC armonizado de los Doce, y la apertura de estos sectores supone una ayuda directa al control de la inflación. La autoridad monetaria cree que los Gobiernos han bajado la guardia en los avances registrados en los mercados de telecomunicaciones y están lejos de alcanzar la suficiente competencia en el sector energético. Competencia limitada Según el BCE, la competencia efectiva en una serie de países y segmentos del mercado sigue siendo limitada, porque las compañías establecidas continúan manteniendo una cuota muy significativa. En telefonía móvil, la participación está en torno al 40%, y en telefonía fija supera el 80% en llamadas locales y entre el 60% y el 80% en el resto. Los datos de España se mueven en estos parámetros. En el mercado eléctrico, que España liberalizó plenamente hace once meses, el estudio constata que más del 70% está abierto a la competencia en el conjunto de la zona euro, pero en Francia y Grecia la cuota apenas alcanza el 30%. Con independencia del grado de apertura, advierte el BCE, «la competencia permanece a menudo limitada, sobre todo debido a la posición dominante de las empresas establecidas y a la debilidad de los reguladores». Cerca del 80% del mercado del gas está formalmente abierto (el 100% en España), pero la competencia efectiva parece limitada y claramente inferior a la que se registra en el sector eléctrico.