Deberán indemnizar a los accionistas minoritarios de la papelera con 46,7 millones de euros
De la Rosa, condenado a tres años de cárcel por el caso Icsa-Inpacsa
De la Vega y Folchi fueron condenados a dos años y a un año y a ocho meses de prisión
La Sección Primera de Lo Penal de la Audiencia Nacional condenó al ex vicepresidente del Grupo Torras Javier de la Rosa a tres años de cárcel, como autor de un delito de apropiación indebida cometido en la operación de compra de las papeleras Icsa e Inpacsa y su posterior venta a una empresa irlandesa en 1988. El ex consejero delegado de Torras Jorge Núñez Lasso de la Vega y el ex asesor de la compañía Juan José Folchi fueron condenados a dos años y a un año y ocho meses de prisión por el mismo delito, respectivamente. La sentencia, que fue notificada ayer a las partes, absuelve a los dos ex directivos de Torras y al abogado Folchi de los delitos de falsedad en documento mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas, de los que también estaban acusados en esta causa, que es la segunda pieza que se juzga del caso KIO. Absolución para Soler El cuarto acusado, el director financiero de la compañía Miguel Soler fue absuelto de los tres delitos citados. La razón es que Soler comenzó a trabajar en este puesto en junio de 1987, después de que Icsa hubiese sido vendida a Inpacsa. Además, la sentencia considera probado que los 21 millones de pesetas que, según las acusaciones, obtuvo este directivo procedentes de una cuenta a nombre de Javier de la Rosa no han aparecido entre los ingresos que recibió. La resolución de la Audiencia Nacional condena a De la Rosa, Folchi y Núñez a indemnizar conjunta y solidariamente a los pequeños inversores que integraban el accionariado de la papelera Icsa en 46.770.761,96 euros (7.782 millones de pesetas), que fue la cantidad que se apropiaron, procedente de las plusvalías que generó la operación de compra-venta. La sentencia declara probado que los condenados realizaron «una distracción de bienes, que consistió que la entidad Icsa saliese de su propietaria, Inpacsa, y pasase a nombre de una sociedad meramente instrumental, radicada en el extranjero, para luego venderla a un precio muy superior, desviando las plusvalías de esa venta de Inpacsa, y finalmente ocultándolas haciéndolas transitar por cuentas particulares en Suiza y otros países». De la Rosa ya cumple condena en la cárcel de Alcalá Meco.