La tendencia alcista no se mantendrá por mucho tiempo y el valor de los pisos rozará tasas más moderadas, según Caruana
El Banco de España augura una «pronta desaceleración» del precio de la vivienda
Caruana reclama la reforma de las pensiones y aconseja flexibilidad en el pequeño comercio

Caruana presentó ayer el informe anual del Banco de España
La economía española crecerá este año y en el 2005 en tasas próximas al 3%, pero el gobernador del Banco de España (BCE) elevó el tono de sus advertencias en el discurso institucional que, en vísperas del verano, pronuncia cada año ante el consejo del instituto emisor. Urge modificar el modelo de crecimiento, apuntó, y también instó a las administraciones públicas a cerrar sus cuentas con superávit ahora que todavía se vive una coyuntura favorable, y a aplicar «recetas» liberalizadoras en los servicios y en el comercio minorista, justo cuando arrecia la polémica en torno a los horarios comerciales. Como buen banco central, al BCE le parece poco el déficit cero en tiempos de bonanza, considera «insuficiente» la dotación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social e incluso insta la reforma de ciertos aspectos del sistema público de pensiones. La expansión basada en el gasto de las familias y en el auge imparable de la construcción se está agotando. Su principal soporte, el bajo nivel de tipos de interés, puede dejar secuelas indeseadas, advirtió Caruana. Ahí están el muy elevado endeudamiento de las familias -que no puede crecer de forma indefinida, advirtió- o el encarecimiento continuado de las viviendas, principal destino de los recursos que los hogares obtienen mediante créditos «baratos» y donde ya se percibe «cierta sobrevaloración» de los inmuebles. Cautela con los pisos «No cabe esperar que la tendencia alcista de los precios de la vivienda se mantenga por mucho tiempo, sino que es más probable que tenga lugar una reconducción progresiva hacia tasas más moderadas», apunta por su parte el informe anual del banco emisor. Por eso, el gobernador aconsejó actuar con cautela a los compradores y vendedores en el mercado inmobiliario. La situación financiera de las familias es vulnerable, porque los tipos de interés no se mantendrán en su actual nivel, y «las buenas perspectivas de crecimiento económico en los próximos años -alertó Caruana- no pueden darse por garantizadas a más largo plazo». El informe que acompaña la intervención del gobernador enciende otras alarmas. Recuerda que los avances del empleo han sido a costa del bajo ritmo de aumento de la productividad e insta a profundizar en la reforma del sistema de pensiones. El envejecimiento de la población española apunta hacia un incremento futuro de los costes que, incluso en el escenario más favorable de evolución demográfica y aumentos de la ocupación, va a exigir esfuerzos muy importantes y, por descontado, contención en distintas partidas del gasto. El año 2004 empezó bien, evocó el gobernador en su discurso, pero el impacto del encarecimiento del petróleo se dejó notar en la inflación, y la economía española resulta especialmente sensible a este efecto, dada su dependencia energética. Si la subida del precio del crudo se prolonga, drenará renta por las dos vías del consumo doméstico y la demanda exterior. No obstante, Jaime Caruana ve factible un crecimiento de la economía española próximo al 3% en el 2004 y 2005, y confía en que la inversión productiva se afiance, gracias a la rentabilidad empresarial y tras los procesos de saneamiento en marcha. Crecer en torno al 3% es hacerlo en tasas similares al avance potencial de la economía española, según cálculos de los expertos. Que el crecimiento se prolongue exige «cambios más profundos», advirtió el gobernador en su discurso. Es crucial que la inversión en equipo se fortalezca, y que aumenten las exportaciones. Inversión y sector exterior deben tomar el relevo, al tiempo que se modera el gasto de los hogares, apuntó.