Francia no cederá al acuerdo alemán de prolongar la jornada laboral
El ministro francés de Economía y Finanzas, Nicolas Sarkozy, ha declarado que Francia no va a ceder al «chantaje» que supone el acuerdo al que ha llegado el grupo alemán Siemens para prolongar la jornada laboral sin aumentar los salarios de los trabajadores para evitar que se produzca la descolonización de empleos a Europa del Este. La iniciativa de la empresa alemana «es un chantaje que no sería aceptable aquí», declara el ministro de Economía y Finanzas en una entrevista que fue publicada ayer en el vespertino «Le Monde». «No se puede pedir a los asalariados que trabajen 39 horas mientras se les paga por 35 (...) y decir, como parece que los dirigentes de la empresa han hecho: si no aceptáis trabajar más sin ganar más, nos trasladamos», asegura el ministro francés. Para Sarkozy, que es uno de los partidarios de que se lleve a cabo la reforma de la ley sobre las 35 horas semanales, y cuyo debate se ha reabierto a lo largo de las últimas semanas en Francia, tiene que llevarse a cabo en una «sociedad de libre elección» que «permita ganar más a quienes quieren trabajar más». «Los otros deben poder mantener las 35 horas, que seguirán, en cualquier caso, como la duración legal del trabajo semanal», añade. Principio del problema Siemens rompió hace algunos días un tabú en la economía germana y anunció la prolongación de la jornada laboral de 35 a 40 horas semanales, sin ajuste salarial, en dos de su plantas de fabricación de teléfonos para evitar el traslado de los empleos a Hungría. Además de Siemens, otras compañías emblemáticas de la economía germana han anunciado su intención de prolongar el tiempo de trabajo de sus empleados con el mismo salario. Sarkozy propone que se «alienten las horas suplementarias» sobre «una base de una alza del salario de al menos el 10 por ciento para quienes superen las 35 horas» semanales y de «un 25% en el caso de más de 39 horas». El trabajador decidirá al principio de cada año si será candidato a horas suplementarias o se mantendrá en 35, explica el ministro, para quien así «no se cuestionaría un logro social, pero se ofrecería un nuevo espacio de elección que la sociedad necesita». Sobre las deslocalizaciones de las empresas, aboga por la flexibilización de los despidos laborales, pero también por mayores indemnizaciones.