El Gobierno aplaza hasta el 2005 los cambios económicos más importantes
El equipo económico del Gobierno ha aplazado los cambios más importantes que pretende introducir hasta el 2005, año en el que pondrá sobre la mesa todas sus cartas, aunque algunas partidas quedarán abiertas hasta el final de la legislatura. Cuestiones controvertidas como la anunciada reforma fiscal, cuyo contenido puede resultar al final menos ambicioso de lo que se preveía, o la posibilidad de desarrollar un nuevo sistema de financiación autonómica, que pasaría por desarrollar más sus posibilidades tributarias, tardarán bastante tiempo en ser resueltas. En el resto de asuntos, los tres primeros meses del nuevo Ejecutivo han evidenciado una falta de concreción en buena parte de la política económica, que en modo alguno resulta fortuita. El vicepresidente segundo y responsable del área, Pedro Solbes, tiene muy claro que debe ser prudente al combinar una estrategia macroeconómica continuista -«no se puede pasar de la noche a la mañana de un patrón de crecimiento basado en el consumo y la construcción, a otro que se fundamente en la productividad»-, argumentan en su departamento-, con los costosas promesas realizadas por sus colegas de otros ministerios. Pero algo sí ha cambiado, más en la forma que en el fondo. Se mantiene la estabilidad presupuestaria y el déficit cero ha caído en desuso, porque «ni siquiera lo cumplieron antes», señalan en Economía.