||| DEMOGRAFÍA
El futuro se escribe en femenino
El CES plantea la necesidad de elevar la presencia de la mujer en la economía del medio rural como medida para luchar contra la despoblación, uno de los principales problemas del campo en la comunidad
??? El papel de la mujer centró buena parte de la comparecencia del jueves en la comisión de la población de las Cortes del presidente del Consejo Económico y Social (CES), José Luis Díez Hoces, quien apostó por elevar su presencia en las actividades económicas del medio rural a través de los servicios sociales como fórmula para luchar contra la despoblación. Díez Hoces, profuso en datos, aseguró que será «difícil» el progreso económico de la comunidad «sin lograr cuotas de participación de la mujer en la actividad económica». Como propuesta, se refirió a las nuevas necesidades asistenciales de la población de mayor edad y a impulsar el movimiento cooperativista de las jóvenes emprendedoras para buscar nuevos yacimientos de empleo. El responsable del CES estableció una relación proporcional entre el número de habitantes de cada municipio y el índice de feminidad, siendo menor una localidad cuando la proporción de mujeres sobre hombres es menor. La tasa de feminidad -el resultado de la división entre mujeres y varones- es de 1,029, algo inferior a la media nacional (1,040). La mayor parte del territorio de la comunidad muestra índices de feminidad inferiores a la unidad, sin lograr alcanzar el equilibrio por sexos. De los 2.248 municipios de Castilla y León, 1.669 se encuentran en esa situación y en ellos reside un 26 por ciento de los habitantes. En la mayoría la realidad es más preocupante, pues en 773 municipios no se alcanzan las tres mujeres por cada cuatro hombres y en otros 338 ni siquiera llegan a la mitad. A ello se une lo que Díez Hoces llamó desarraigo femenino . Según una encuesta realizada por el Instituto de la Juventud en el año 2000, en la región del Duero, el 53,4 por ciento de las jóvenes consultadas aseguró que se iría a otra comunidad, el porcentaje más alto de todo el país donde el 38,9 por ciento apostó por cambiar su lugar de residencia. Diez reflexiones Díez Hoces sumó a su análisis diez reflexiones finales para su debate en la comisión y su posible inclusión en el futuro libro blanco sobre la población en Castilla y León que deberán redactar los parlamentarios a partir de septiembre. Además del papel de la mujer, habló de no entender el envejecimiento como un problema, sino el fruto de las mejores condiciones de vida; de la extensión de los servicios sociales; de «entender el empleo de los jóvenes, de quienes valoran por encima de otros factores que su formación ha tenido un sentido, y la investigación y el desarrollo, entre otras. Demandó políticas económicas que apoyen aquellos sectores en los que trabajan las personas nacidas en Castilla y León y alertó sobre la marcha de las empresas, por lo que apostó por los planes de internacionalización de las empresas, la adecuada oferta de suelo industrial, la implicación de las entidades de ahorro y el afianzamiento de la industria agroalimentaria. En su apartado sobre la inmigración, Díez Hoces afirmó que su evolución no es realmente controlable, lo que puede generar «problemas sociales y culturales». Sí advirtió de que los inmigrantes no desean su permanencia a largo plazo en los núcleos rurales, sino que buscan su asentamiento definitivo en los centros urbanos, «a pesar de que los que se marchan son sustituidos en mayor número por otros compatriotas». Cabe señalar que de los 18.590 nacimientos que hubo en el 2003, 1.335 fueron de madre extranjera, el 7,2 por ciento. En 1998 este mismo porcentaje se situaba en el 2,2 por ciento. Empleo y diálogo social Igualmente, Díez Hoces señaló que la Comunidad no tiene unas tasas de empleo suficientes para seguir creciendo «de forma adecuada y para poder mantener, a la vez, los niveles de protección social acostumbrados». En su opinión, el problema, muchas veces, no es tanto los desempleados sino que los que no trabajan son mujeres y jóvenes. «Por ello es imprescindible la acumulación de esfuerzos, la continua potenciación del diálogo entre empresarios y trabajadores y su impulso desde la Administración», dijo. Por su parte, los portavoces de PP y PSOE en la reunión, María Ángeles Armisén y Pascual Fernández, agradecieron las aportaciones del presidente del CES y discutieron sobre el resultado final de la Comisión de Población y sobre las consecuencias del Consejo de Ministros de León, en cuyas decisiones Armisén deposita pocas expectativas, al contrario que el portavoz socialista, que no obstante no cree que el Plan Oeste vaya a solucionar la despoblación milagrosamente.