La cuarta eléctrica española ya es portuguesa por capital y gestión
La cuarta eléctrica española ya es totalmente portuguesa. El Consejo de Ministros autorizó ayer a Electricidade de Portugal (EDP) a ejercer los derechos políticos correspondientes al incremento del 56,2% de su participación en el capital social de Hidroeléctrica del Cantábrico, que se eleva al 95,7%. EDP ya no sólo es dueña de Cantábrico, sino que puede decidir su gestión y orientar su estrategia. En paralelo, en Santiago de Compostela, la cumbre hispano-lusa enderezó el rumbo hacia el mercado eléctrico de la electricidad, Mibel, un proyecto ideado en 1998 y plasmado sobre el papel en 2001, que ha sufrido sucesivos retrasos, sobre la base de un nuevo convenio que fija como fecha límite de arranque el 30 de junio de 2005. Cuando exista, el Mibel será el quinto mercado europeo por volumen de producción, con 70 GW de potencia y 50 millones de consumidores finales. Mientras se pone en funcionamiento, la activación a finales de este año de la interconexión entre Alqueva (Portugal) y Balboa (España) despejará las congestiones del transporte de energía eléctrica entre ambos países. España vería ahora con buenos ojos que, en breve plazo, el Gobierno luso diera algún paso más en la privatización de EDP. La persistencia del control público en la empresa lusa le preocupa en mayor medida desde que el grupo eléctrico portugués se ha planteado la integración de los activos gasistas procedentes de Galp, una actuación que precisa el «visto bueno» de Bruselas.