La negativa de Bruselas a permitir el control público de astilleros obliga al Ejecutivo a encontrar dinero
La Sepi busca capital para lograr privatizar en bloque el Izar civil
El comisario Monti advierte de que la reconversión de los astilleros será «dolorosa»

Los trabajadores -en la imagen los operarios de la Naval- retomaron ayer las movilizaciones
Los trabajadores de varios astilleros de Izar reanudaron sus protestas con incidentes violentos en la calle. Así, en las inmediaciones de Bilbao, Cádiz y Gijón levantaron barricadas incendiarias, destrozaron mobiliario urbano y provocaron cortes de tráfico, mientras que las cúpulas de los sindicatos reclamaron públicamente la implicación directa del Gobierno en la resolución del conflicto. Por su parte, el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), Enrique Martínez Robles, insistió ante los micrófonos de la Cadena SER que «haya acuerdo con los sindicatos o no la empresa entrará en disolución el próximo 1 de enero», dada la situación financiera de la compañía. La negativa de la Unión Europea a permitir que el Estado mantenga -aunque indirectametne - el control de los astilleros civiles obliga a la Sepi a acelerar la búsqueda de inversores privados. Fuentes oficiales el ente afirmaron ayer que encontrar una solución global para las plantas civiles continúan siendo una prioridad para el equipo de Martínez Robles, y aunque afirmaron que por el momento no existen compradores, sí reconocieron que se están llevando a cabo distintos contactos con empresas. Bruselas rechaza que la futura sociedad naval civil esté participada al 49% por la Sepi y en un 21% por las cajas de ahorros, ya que entiende que así se mentiene el control público. La UE advierte de que la reconversión del sector naval público español será dolorosa. Portavoces oficiales de la Comisión europea confirmaron que el servicio de la Competencia observa con grandes prevenciones los planes acordados entre la Sepi y los sindicatos para Izar. Amalia Torres, portavoz del comisario Monti, manifestó que «hay que afrontar la realidad, reestructurar el grupo y tomar algunas decisiones dolorosas·. Protestas Los primeros en protestar fueron los empleados de La Naval de Sestao que actuaron con contundencia. A primera hora celebraron una asamblea informativa en la que reinó el pesimismo y la crispación porque «estamos al borde del cierre», según resaltaron. Después salieron a la calle, donde cortaron autopistas y líneas férreas de cercanías. Igualmente la plantilla de San Fernando madrugó para exponer sus reivindicaciones. Los trabajadores de Gijón se sumaron a las protestas desde su astillero, recorrieron las calles de la ciudad y lanzaron huevos y piedras contra la sede local del PSOE, también gritaron consignas contra el Gobierno y la Sepi. En el astillero de Sevilla, los empleados optaron por un paro y una ocupación simbólica de las instalaciones. En todas las factorías quedó claro que los incidentes fueron tan sólo «la punta del iceberg». El ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, se mostró un poco más esperanzador que Martínez Robles. Desde Barcelona apuntó que «todavía hay tiempo» para «alcanzar una solución satisfactoria». A su juicio, hasta el 31 de diciembre es posible encontrar una salida consensuada que cumpla las exigencias de Bruselas. Los requisitos consisten en una reconversión clara y transparente, en la que el peso del capital público pierda protagonismo y en la que no se descarta reducción de centros, capacidad de las instalaciones y fuerte ajuste laboral. Por su parte, CC.OO. y UGT cuestionan las explicaciones de la Sepi y acusan a sus responsables de llevar a cabo «una estrategia deliberada» para agotar los plazos de negociación y «vernos abocados a un callejón sin más salida que la que la Sociedad Estatal pretendía». Ambos sindicatos proponen a la corporación que inicie de nuevo contactos con Bruselas y se entreviste con los nuevos comisarios para sacar adelante los acuerdos.