Una empresa próxima al Kremlin compra la principal filial de Yukos
La principal filial de producción del grupo petrolero ruso Yukos fue vendida ayer en una subasta a la empresa rusa Baikalfinansgroup por algo más de 7.000 millones de euros. Esta compañía, una sociedad prácticamente desconocida en los medios financieros, aunque cercana al Kremlin, está registrada en la ciudad de Tver, al noroeste de Moscú. En la puja, sólo tenía como rival a Gazpromneftegaz, filial petrole-ra del gigante gasífero Gazprom, controlado por el Estado. Esta venta del 76,79% de las acciones de Yuganskneftegaz, la filial que asegura más del 60% de la producción de crudo de Yukos, marca el fin del grupo dirigido hasta su dimisión por el magnate Mijail Jodorowski (actualmente en prisión por evasión de impuestos) como primer productor ruso de petróleo. Un portavoz de Yukos, Alexandre Chadrin, señaló que la venta era «ilegal» desde del punto de vista del derecho ruso e internacional, «lo que había sido confirmado por un tribu-nal independiente y neutro». El portavoz valoró que Baikal-finansgroup va sufrir serios problemas a partir de ahora, sobre todo un «muy importante riesgo judicial». Asimismo, recordó que Yukos «seguirá realizando todas las acciones posibles en el marco de la ley para defender a los decenas de miles de accionistas de la firma contra la confiscación forzada e ilegítima de sus bienes». En cuanto al misterioso comprador, señaló que «se trata del Estado (ruso), es decir, de una compañía próxima al Estado», declaró Chris Weafer, analista de estrategia del banco Alfa. Hay tres hipótesis, abundó: «O es una sociedad pantalla para proteger los intereses de Gazprom frente a la Justicia estadounidense, o ésta actúa para la compañía petrolera Surgutneftegaz (considerada como próxima al Kremlin), o es una combinación de intere-ses del Estado, de Gazprom y de Surgutneftegaz». Persecución Los abogados del holding Me-natep advirtieron ayer de que el gigante gasífero ruso Gazprom, a priori favorito para ganar la subasta, podría utilizar una sociedad pantalla para librar-se de eventuales persecuciones judiciales que surgieran en el futuro. El precio de salida se fijó en 6.650 millones de euros y la subasta duró sólo diez minutos.