| Crónica | La nueva era soviética |
La revolución rusa
Avalancha de protestas contra la dolorosa reforma social de Putin

Miles de jubilados protestan en Moscú
Una avalancha de protestas de jubilados en defensa de sus beneficios sociales suprimidos sacudió toda Rusia ayer en la primera muestra del descontento popular con la política del presidente Vladímir Putin. «Putin: !Los pensionistas no somos perros!», rezaba una pancarta esgrimida por centenares de ancianos reunidos ayer ante el Palacio Smolny, sede del ayuntamiento de San Petersburgo, en espera del jefe del Kremlin, quien recibía al presidente alemán, Horst Koehler. Al igual que miles de otros jubilados y veteranos de guerra, esos ancianos protestaban contra una nueva ley que acaba de sustituir los beneficios sociales para los más pobres heredados de la época soviética por exiguos subsidios en metálico. Ayer, unos 2.000 jubilados se congregaron ante la administración de Jimki, ciudad satélite de Moscú, para reclamar la devolución a los más desprotegidos de los privilegios suprimidos, como transporte gratuito, descuentos en los servicios comunales y atención médica. Mítines similares, autorizados o espontáneos, se sucedieron por decenas de pequeñas y grandes ciudades del país, en algunos casos con cortes de carreteras para atraer la atención de las autoridades. En todos esos lugares las autoridades movilizaron a la policía, pero en ningún caso se reportaron incidentes, tal vez porque muchos agentes comparten los sentimientos de los manifestantes, pues a ellos mismos esa ley los privó del derecho al transporte gratuito. La nueva norma también afecta a minusválidos, madres solteras, familias numerosas, veteranos de guerra, víctimas de catástrofes y otras categorías de los 30 millones de habitantes, la quinta parte del total, que viven por debajo del nivel oficial de pobreza.